La sobrepoblación de las cárceles es un hecho que en los últimos tiempos se ha convertido en un dato preocupante. Según las cifras que se manejan, los penales del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) tienen un exceso de más de 10 mil detenidos para lo que cuenta su capacidad. Por otro lado, las comisarias que cuentan sólo con un cupo de 1.000 arrestados alojan casi a 3.500 detenidos.
Es en este contexto en el que comienza la idea de otorgar la prisión domiciliaria a detenidos que en otras circunstancias no podrán contar con ese beneficio.
La SPF (Servicio Penitenciario Federal) presentó una lista de 1.111 arrestados a los que otorgarles el arresto domiciliario, que incluye a personas discapacitadas, embarazadas y mujeres con recién nacidos, pero lo más controversial de esa lista fue la incorporación de personajes involucrados y condenados por su participación en la represión ilegal de la última dictadura, quienes en su mayoría superan ya los 70 años de edad.
A pesar de su sobrepoblación, el SPB no puede implementar la misma forma de clasificación al elegir a quién otorgarle la prisión domiciliaria, porque gran parte de los condenados de mayor edad son abusadores y se encuentran allí por delitos sexuales intrafamiliares, de manera que no tendrían una casa a la que regresar. La otra traba con la que se encuentra la SPB es que sólo la mitad de los presos bonaerenses tiene condena firme o en primera instancia. La otra mitad permanece con prisión preventiva, y suman casi un total de 20 mil hombres y mujeres.
El punto que no debe olvidarse es que mientras la cantidad de detenidos aumenta significa que también aumenta la tasa de inseguridad y si bien hay ciertas programaciones de nuevas cárceles para este año, de igual forma el número no alcanzaría para cubrir la demanda necesaria.
Por otro lado, las denuncias por agresiones en las cárceles contra los detenidos aumentan. La sobrepoblación en las penitenciarias equivale también a una falta de efectivos policiales y esto lleva a un trato distinto de éstos hacia los apresados.
La sobrepoblación es un problema, la prisión domiciliaria es un debate. Mientras se busca una posible solución al asunto, la inseguridad no para y la cantidad de detenidos continúa en crecimiento.






