A sólo unos pocos días de que dé comienzo en Entre Ríos el juicio por abuso de menores contra el cura Justo José Ilarraz, el Arzobispado de Paraná aprobó un protocolo para prevenir y concientizar sobre este delito. La inédita resolución es el resultado de la serie de denuncias en las que se vio involucrada la Iglesia Católica en los últimos años.
La difusión del protocolo se trata de un hecho que no tiene antecedentes en la Iglesia y entre la serie de medidas que establece se especifica que los religiosos no podrán tener en ningún momento contacto físico con menores o adultos vulnerables, como tampoco recorrer largas distancias en auto a solas ni compartir las habitaciones en hoteles, casas u otros lugares.
La normativa señala también que la confesión deberá hacerse en lugares y horarios específicos y que la puerta de la sacristía tendrá que permanecer siempre abierta. De igual forma prohíbe realizar cualquier insinuación, comentario o chiste sexual delante de menores o adultos vulnerables, y la posesión de cualquier material sexual o pornográfico. También impide involucrarse en conductas sexuales secretas o manifiestas, y dar o recibir regalos personales o desproporcionados.
Junto al protocolo se difundieron los pasos a seguir ante una denuncia o sospecha verosím8il de un caso de abuso. De ser confirmado el caso podría terminar en la expulsión del ministerio sacerdotal del acusado.
El caso del cura Justo José Ilarraz, acusado de haber abusado a comienzos de los 90 de varios seminaristas, es uno de los más emblemáticos y por el que el sujeto será juzgado después de muchos años.
Sostienen que el objetivo de las normas de prevención y el protocolo ante una denuncia es principalmente cuidar de los niños y lograr que no vuelva a pasar.






