A pesar del cepo del dólar, la incertidumbre cambiaria sigue afectando a algunos sectores de la economía. Esta semana, además de los múltiples aumentos ya anticipados, se dio a conocer el incremento del precio de la carne en un promedio del 18%- debido a la inflación y de los panificados por la falta de precio en la principal materia prima. Estas modificaciones se suman a la caída del consumo a nivel general.
El caso del pan es central. Si bien todavía no se dispuso un aumento generalizado, varias panaderías ya remarcaron sus productos un 20% ante la incertidumbre de cuánto costará la harina. Los molinos desde las elecciones del domingo no entregan harina "porque no tienen precio", explicó explicó Omar Hernández, secretario general de la Asociación de Panaderos de la Capital Federal, a Clarín.
"No hay precio porque el productor no sabe a cuánto vender el trigo, ni el molino sabe a cuánto vender la harina", detallaron. Por lo tanto, los pequeños comerciantes tampoco saben a cuánto van a comprarla para luego vender sus productos manufacturados.
Hasta la semana pasada, el bolsón de 50 kilos de harina se encontraba en 1.120 pesos, con un dólar a 60. Por su parte, el kilo de pan estaba 100 pesos y en algunos comercios ya se encuentra alrededor de 130. En el caso de que se haga entrega de harina, la misma se hace con un incremento del 10% para cubrirse en un futuro.
En el caso de la carne, los aumentos se trasladan directamente del mercado de Liniers. "En Liniers el viernes pasado el precio promedio fue de $73 el kilo. El lunes cerró en $78 y el martes, promedió los $77", señaló David Miazzo, economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).






