Con el objetivo de aligerar el peso que suponen las facturas de gas en invierno, donde el consumo se multiplica debido a las estufas, el Gobierno anunció que las boletas de dicho periodo llegarán a los usuarios con un descuento del 20%. No obstante, no se trata de un descuento real sino de un aplazo de los gastos, ya que dicha deducción deberá ser abonada por los usuarios a partir de diciembre, siendo que el Estado absorberá sólo la diferencia producida por los intereses.
De esta manera, buscan implementar una especie de tarifa plana en donde el valor de los meses de mayor consumo se pague en la época en que menos se gasta, reduciendo la presión económica durante las estaciones más frías.
La propuesta se implementará sólo para usuarios residenciales. Este descuento del 20% se aplicará entre mayo y septiembre, siendo que se cobrará luego en los meses de verano, donde hay menor consumo en los hogares.
En este sentido, desde el Estado aseguraron que este esquema le permitirá a las familias tener un mayor control y previsibilidad de los gastos mensuales. El modelo viene siendo debatido durante los últimos dos años con las empresas distribuidoras, siendo que el debate estaba en quién asumía los costos del financiamiento que tiene la postergación del pago, que ahora quedarán a cargo de la Nación.






