La fábrica italiana de camiones Iveco anunció que se vio obligada a despedir 900 empleados y, de esta manera, se suma a la extensa lista de empresas que atraviesan la gran crisis automotriz, donde la producción se redujo en un 22,1 por ciento en lo que va del año. Además, aseguraron que solo trabajarán 10 días durante este mes y que abrirán un plan de retiros voluntarios.
Ricardo Pignanelli, el actual titular de Smata, mencionó que a mediados de 2013 se fabricaron 840 mil unidades y en 2018 sólo quedaron en stock 250 mil: "Llevamos perdidos 90 mil afiliados y otros 5 mil están con licencia o jornada reducida. Cualquier perspectiva hacia adelante es de reducción de personal porque no tenemos mercado".
Esta situación crítica se ve reflejada con los alarmantes números de otras empresas del mismo rubro, como PSA Argentina (Peugeot-Citroën) que despidió a 2000 empleados, en Honda redujeron 700 y 1500 en Renault. El pasado viernes Fiat Chrysler Automobile (FCA) suspendió a 2000 mil y todo indicaría que antes del fin de semana sucedería lo mismo. Por último, el plan preventivo que lanzó la empresa Fate, dejaría 430 personas sin trabajo.
En las terminales grandes se puede arreglar suspensiones o planes de retiros voluntarios porque tienen espaldas, pero de ahí para abajo: el pyme, el autopartista chico o el concesionario no puede bancar la situación económica, mencionó Pignanelli en relación al cierre de la empresa Metalpar que se dedicaba a producir carrocerías de colectivos y despidió a 600 personas.






