Con la producción parada por el aislamiento social obligatorio, las tabacaleras advirtieron que el stock de cigarrillos está a punto de agotarse y que podría llegar sólo hasta el fin de semana. Es por ello que solicitaron al Gobierno que exceptúe a este rubro para poder reactivar la actividad productiva y evitar el faltante en los kioscos.
Las peticiones surgen de las dos principales tabacaleras del país, British American Tobacco y Massalin Particulares, que concentran un 70% de la oferta (con las marcas Marlboro, Philip Morris, Chesterfield, Rothmans, Camel y Lucky Strike), que tienen todas sus plantas paradas desde el 20 de marzo.
La falta de este producto no sólo afectaría a los casi 8 millones de fumadores que hay en el país sino también a los kioscos, donde la venta de cigarrillos representa alrededor de un 35% de la facturación mensual. Desde el sector aseguran que alrededor de unos 10 mil comercios del país dependen de esta venta para subsistir. "Es el producto de mayor rentabilidad y además, impulsa las ventas de otros artículos, aseguran desde URKA, la principal cámara empresarial.
La escasa mercadería que tenemos se está racionando por combos de marcas, porque también tenemos problemas logísticos para distribuir por la menor cantidad de empleados", explicaron a Clarín desde British American Tobacco. Además, destacaron que el faltante hace que los consumidores deban deambular en busca de kioscos con cigarrillos, lo que aumenta el riesgo de contagio.
De volver a operar en el marco de los rubros exceptuados por el Gobierno, aseguran que cuentan con una capacidad operativa para producir en 48 horas, siendo que en una semana se normalizaría la situación.






