Provinciales | fiestas clandestinas | fiesta | fiesta clandestina

Se multiplican las fiestas clandestinas en la región y crece la preocupación de las autoridades de cara a fin de año

Cada vez son más las fiestas clandestinas en distintas localidades. Eventos masivos que ponen en riesgo el esfuerzo de la cuarentena e inquietan al Gobierno.

El fin del aislamiento y el paso al distanciamiento social multiplicó las libertades de la gente durante la pandemia. Después de tantos meses de encierro, de a poco la vida se va normalizando con distintos protocolos en medio de un marcado descenso de contagios de coronavirus. En este contexto, comenzó a generarse una falsa conciencia de que el COVID-19 ya es un problema superado y muchos se olvidaron de la prevención. El ejemplo más claro se ve en las fiestas clandestinas, que por estas horas están entre las principales preocupaciones de los organismos de salud a nivel nacional, provincial y municipal.

Así como hay personas que mantienen los cuidados a la espera de la llegada de una vacuna, también están quienes transgreden las normas de la manera más peligrosa. La flexibilización de la cuarentena trajo la vuelta de las reuniones sociales. Las reuniones sociales derivaron en encuentros masivos. Los encuentros masivos se convirtieron en fiestas clandestinas con decenas e incluso cientos de personas, sin distancia y muchas veces sin barbijo.

Hasta hace unos meses, la lupa de las autoridades estaba puesta sobre las reuniones de 10 o 20 personas, pero ahora el foco se ubica sobre los eventos realmente masivos. En la Provincia de Buenos Aires hubo alrededor de 70 fiestas y más de 2.000 denuncias al 911, según datos oficiales del Ministerio de Seguridad. El Gobierno teme que estas noches sin control tiren por la borda todo el esfuerzo realizado en varios meses de cuarentena.

“Nos llegaron imágenes de las llamadas fiestas clandestinas, donde están todos sin barbijo y bailando en fiestas privadas. Eso no ayuda para nada”, dijo Daniel Gollán, ministro de Salud bonaerense. La inquietud es tal que tanto él como el gobernador Axel Kicillof recomendaron un autoaislamiento de 14 días previo a Navidad y Año Nuevo para aquellas personas que fueran a pasar las fiestas con personas de riesgo.

La región no estuvo exenta de esta situación. En todos los municipios se desbarató al menos una fiesta clandestina. En Lomas de Zamora ocurrió dos veces. La primera fue en Temperley, donde se habían reunido unas 1.200 personas para un evento festivo convocado por redes sociales en un club. Días más tarde, en Ingeniero Budge desactivaron una fiesta con 250 jóvenes donde se vendían bebidas alcohólicas sin habilitación.

Un escenario similar se vio en una vivienda de Monte Grande y en una casa quinta de Guernica. En ambos casos fueron sorprendidas más de 150 personas en festejos ilegales de madrugada, con mucho alcohol de por medio. Por su parte, Almirante Brown fue noticia por otra fiesta fuera de control en Longchamps con 100 invitados y una importante cantidad de drogas. El caso más reciente fue la clausura de un boliche en Ezeiza con más de 700 personas en su interior, el último fin de semana largo.

Por su parte, la laguna de San Vicente se volvió el epicentro de la noche. Efectivos policiales y los inspectores del Municipio tuvieron que intensificar los controles para que las masivas concentraciones fuesen ordenadas y se disminuya lo más posible el peligro de contagio.

El complicado panorama hace que en la mesa de conversación para resolver el problema se sienten los dueños de los boliches. Por el momento sólo están habilitados a funcionar como resto-bar, sin bailes ni nada parecido. En pleno boom de las fiestas clandestinas, piden mayores flexibilidades en sus locales para poder contener la vida nocturna con protocolos, y así, evitar los descontroles en eventos ilegales.

Cada fin de semana llegan nuevas noticias de estos festejos clandestinos. Y junto con ellos, los procedimientos para desbaratarlos, cuando ya es demasiado tarde. Mientras la noche se sale de control, en el horizonte está latente la posibilidad de una segunda ola de contagios de coronavirus que preocupa y mucho al Gobierno.

Temperley y Budge, el epicentro del descontrol de cientos de personas

temperley fiesta.jpg
La Policía desbarató un evento ilegal de 1.200 personas en Temperley. La más masiva de las fiestas clandestinas en la región.

La Policía desbarató un evento ilegal de 1.200 personas en Temperley. La más masiva de las fiestas clandestinas en la región.

Lomas de Zamora fue uno de los municipios donde más se denunciaron fiestas clandestinas en el último tiempo. Fueron dos las que ganaron notoriedad por la gran cantidad de personas que congregaron.

Todo ocurrió en cuestión de días. A fines de noviembre, la Policía desbarató un evento ilegal de madrugada con más de 1.200 personas en el Club El Puente de Temperley, un predio donde funcionan canchas de fútbol y tenis. En el lugar habían instalado dos carpas similares a las que se utilizan en los circos, que funcionaban como pistas de baile, barra y espacio para los equipos de sonido y luces, como si fuera un boliche.

En el último fin de semana largo, se desactivó otra fiesta clandestina en Ingeniero Budge, de la cual habían participado unos 250 jóvenes. El valor de la entrada promedio era de 200 pesos y dentro del lugar se comercializaban bebidas alcohólicas sin habilitación.

Por el momento no hay ningún boliche habilitado como tal en Lomas de Zamora. Los que pudieron reabrir sus puertas lo hicieron como resto-bar, con mesas, sillas y sin pista de baile. En todos los casos, el Municipio puso el horario límite de las 2 de la mañana para el funcionamiento de todos estos espacios: en ese momento comienzan los patrullajes policiales e inspecciones para verificar que esto se cumpla.

Clausuraron a un boliche de Ezeiza con cientos de asistentes

ezeiza club.jpg
Fiesta en Ezeiza y clausura de un boliche.

Fiesta en Ezeiza y clausura de un boliche.

El pasado martes, funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires desalojaron a 700 personas de la discoteca Ghetto Club y clausuraron el lugar ubicado sobre Jorge Newbery al 600. Por su parte, en diálogo con El Diario Sur, los dueños del boliche desmintieron la información de la cartera bonaerense.

Fuentes oficiales precisaron que la clausura y el desalojo se realizó porque había una menor consumiendo alcohol y que se aplicó el artículo 205. Sin embargo, los dueños de la discoteca brindaron otra versión a la aportada por las autoridades. “El boliche tiene una capacidad para 860 personas y en el momento de la inspección había 260. Menos de la tercera parte y las fotos lo demuestran", dispararon y aclararon sobre la menor: “El personal de seguridad no puede pedir documento ya que no son policías, esa chica aparentaba por su contextura física tener más de 23 años".

En la inspección participó personal del ReBA (Registro Provincia para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas) y ReCap (Registro Público de Controladores de Admisión y Permanencia). Cabe mencionar que desde la llegada del distanciamiento social a Ezeiza, inspectores y personal policial supervisan durante las noches los bares y boliches abiertos en su modalidad reducida.

En San Vicente buscan controlar la situación de la laguna

policial san vicente.jpg
Violento enfrentamiento entre un grupo de jóvenes y la policía en San Vicente.

Violento enfrentamiento entre un grupo de jóvenes y la policía en San Vicente.

Las autoridades del distrito de San Vicente no desbarataron fiestas clandestinas en los últimos meses, como sí ocurrió en otros municipios vecinos, como Presidente Perón. Pero sí tuvieron que dar pelea a las reuniones nocturnas en lugares públicos, como la laguna y algunas plazas, que en muchos casos culminaron con escenas de descontrol y violencia.

El caso más recordado ocurrió el 28 de noviembre último, cuando se dio una fiesta espontánea y masiva en la Plaza Pesoa. Ante denuncias de los vecinos por ruidos molestos, la Policía asistió al lugar para terminar el encuentro. Pero todo terminó con piedrazos, botellazos y balas de goma. Hubo algunos lastimados y también dos detenidos. Escenas similares se dieron en la laguna.

Pero en los últimos fines de semana el Municipio y la Policía aumentaron la presencia de móviles en las zonas clave durante los fines de semana por la noche y no volvieron a darse escenas de ese tipo. En tanto, dueños de boliches reclaman poder reabrir al total de su capacidad para “contener” a la juventud.

Longchamps tuvo una fiesta multitudinaria con drogas

fiestalongchamps.jpg
Fiesta clandestina con alcohol y drogas en Longchamps.

Fiesta clandestina con alcohol y drogas en Longchamps.

A mediados de noviembre, una invitación a través de WhatsApp indicaba que en un salón de eventos, ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen y Las Heras, habría una fiesta clandestina.

Efectivos policiales de Longchamps dieron cuenta del hecho, motivo por el cual se acercaron al lugar y constataron que unas 100 personas se encontraban reunidas, incumpliendo el distanciamiento social.

Según informaron, había unos 40 vehículos de distintas gamas en el lugar, en los que se trasladaron los presentes. Sin embargo, en el lugar hallaron también una gran cantidad de alcohol e incluso estupefacientes.

Entre los detenidos, se encontraban un hombre de 32 años oriundo de Glew, que sería el organizador del evento, y a otro de 30 años, vecino de Llavallol, que hizo de DJ de la fiesta clandestina.

Además del procedimiento policial, también intervino personal de la Inspección General de Almirante Brown, que labró un acta de infracción y la clausura del lugar.

En Monte Grande, la Policía frenó una fiesta ilegal con barra de tragos

fiesta clandestina.jpg
Fiesta ilegal con barra de tragos en Monte Grande.

Fiesta ilegal con barra de tragos en Monte Grande.

Los controles nocturnos para evitar fiestas clandestinas se multiplican en la región y el fin de semana pasado fue el turno de Monte Grande.

La Dirección Provincial para la Gestión de la Seguridad Privada intervino en un evento ilegal desarrollado en la ciudad donde había alrededor de 150 personas, en su mayoría jóvenes.

Si bien no trascendió la dirección donde se desarrollaba la fiesta clandestina en Monte Grande, las autoridades señalaron que arribaron tras la denuncia de los vecinos a una vivienda donde constataron la celebración prohibida por cuestiones sanitarias.

Los funcionarios solicitaron las habilitaciones correspondientes y como no contaban con ninguna, les labraron las actas correspondientes a los organizadores. No hubo detenidos ni demorados.

Dejá tu comentario