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Pelopincho, de plástico o de hormigón: nuevo furor por las piletas en el verano de la pandemia

Por la crisis o la incertidumbre con respecto al turismo, muchas familias apostaron por las piscinas para pasar el verano en casa. Las clásicas de lona volvieron a ser un boom como en los '80 y '90. Las de material tienen presupuestos inflados y hay falta de stock.

La primera certeza para este 2021 que recién comienza es que habrá que convivir con el coronavirus durante los calurosos meses de enero, febrero y buena parte de marzo. Es un contexto inédito que modificó los planes de todos y que hace que muchos no se animen a irse de vacaciones. No serán pocas las familias que prefieran pasar el verano en casa para evitar contagios. Otro factor para el “quedate en casa” es la crisis económica que golpea a millones de argentinos.

El Ministerio de Turismo de la Nación estima que solamente viajará el 60% de la gente que lo hubiese hecho sin pandemia. El 40% restante debe pensar estrategias para afrontar el calor en el hogar. En otras palabras, no ir a buscar la diversión del verano a la Costa, sino traer la diversión del verano a casa.

Entre todas esas ideas para divertirse puertas adentro, empiezan a ganar terreno las piletas pelopincho. Así como tuvieron su auge en los años ’80 y ’90, ahora en tiempos de pandemia vuelven a convertirse en el boom del verano.

Los datos ya dan una muestra clara de que las piletas de lona son una tendencia en los primeros días del verano 2020-2021. Desde la fábrica Pelopincho aseguran que los clientes consumieron en 40 días la producción de todo un año. Todos quieren una pelopincho en su casa y el stock se agota más rápido de lo esperado.

Hasta el verano pasado, la pelopincho era un divertimento pasajero para los chicos. Ahora se encamina a ser un elemento infaltable en cualquier hogar. Los grandes, que crecieron con estas piletas que eran un lujo hace 30 años, vuelven a comprarlas para darse un chapuzón que los lleva al pasado.

Además de la pelopincho, el sector de la construcción también tendrá mucho trabajo en los próximos tres meses. En la región ya se vislumbraba esta situación en la previa del verano: a fines de septiembre había aumentado la demanda de piletas en un 50%. Sin pandemia, el promedio de venta de piletas en Canning era de 20.000 en un año, pero los empresarios del rubro estiman que alcanzarán ese número sólo durante la temporada de verano.

Además de la gente que no viaja, la otra clave del boom de las piletas hogareñas es que las piscinas de los barrios no estarán tan concurridas en época de coronavirus. Algunas no abrirán y otras tendrán una asistencia muy limitada por cuestiones de protocolo. Sin ir más lejos, la mayoría de los gobiernos locales no dan precisiones sobre la apertura de piletas municipales.

En el verano 2021, el eje de la diversión estará en la comodidad del hogar. La piscina, la pelopincho, la reposera y el sol que caerá sobre los patios serán los principales aliados de los vecinos que eligen no viajar para poder refrescarse sin riesgos de contagios, sin un incómodo barbijo en altas temperaturas y sin moverse de casa.

La crisis económica es otro de los factores que impulsan el “quedate en casa”. Las piletas de lona son más baratas que cualquier pasaje o alquiler.

En Lomas de Zamora se duplicó la venta de piletas

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En Lomas de Zamora las ventas de piletas de lona crecieron casi un 90% en tiempos de pandemia.

En Lomas de Zamora las ventas de piletas de lona crecieron casi un 90% en tiempos de pandemia.

La disminución de vecinos que salen de vacaciones se vio reflejada en el enorme aumento de ventas de piletas que hubo en Lomas de Zamora, que llegó casi a duplicar a lo que se vendía el año pasado a esta altura del verano.

“Se nota la diferencia porque mucha gente no se puede ir afuera y está buscando comprar una pileta para quedarse en la casa y prevenir cualquier tipo de contagio. Habíamos arrancado la temporada en noviembre y se vendió un 80 o 90% más que el año pasado”, precisaron a El Diario Sur desde Nahuel Camping, comercio con 40 años de experiencia en el mercado.

La pileta de lona más pedida por los vecinos tiene un costo aproximado de 15.000 pesos, con una medida de 2,50 x 1,60 metros. También se suelen vender mucho las de 3 x 2 metros, que tiene 70 centímetros de alto.

El incremento de ventas de piletas se contrasta claramente con la baja que hubo en los artículos de playa: “Se venden muy poco. Nosotros vendemos bastante bien el tema del camping y carpas playeras a esta altura del año porque la gente está pensando en irse de vacaciones, pero se nota muchísimo cómo bajó”.

En el caso particular de Nahuel Camping, aseguran que no habrá problemas con la producción: “Estamos preparados para que no haya falta de stock. Tuvimos en octubre un pequeño inconveniente porque no entregaban algunos materiales pero hoy por hoy está resuelto y estamos bien armaditos”.

Con el aumento de la demanda, desde el sector advierten por el crecimiento de las estafas

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Denuncian estafas en la construcción de piletas.

Denuncian estafas en la construcción de piletas.

Trabajos a medio terminar, contratistas que “desaparecen” después de cobrar la seña y más. Los casos de estafa a la hora de construir una pileta en casa son una realidad, y desde el sector advierten que se vuelven más recurrentes con el aumento de la demanda.

Carlos Cachufe se dedica hace 20 años al mantenimiento de piletas de natación en Esteban Echeverría, y comenta que las consultas por el tema son moneda corriente. Los clientes buscan a profesionales “de confianza” al momento de sospechar que se pueda tratar de un engaño o incluso lo hacen una vez estafados. “Uno se dedica hace mucho a esto, pero hay gente que ante la necesidad de trabajo sale a hacerlo sin saber, y termina haciendo cualquier cosa”, aclaró.

Cachufe explicó que desde noviembre sube mucho el trabajo, pero este verano en particular hubo una importante crecida: “Aumenta la demanda hasta abril, es una época de laburo. Esta temporada viene bastante linda. Hasta octubre es todo limpieza y vaciamiento, y ahora más que nada mantenimiento. Depende el cliente también hay mucho trabajo de pintura”.

La recomendación de quienes tienen vasta experiencia en el rubro para evitar casos engorrosos a la hora de contratar a alguien es simple: pedir referencias y evitar contratar por números aleatorios encontrados en internet.

Pileteros de Almirante Brown aprovechan el boom pero con cautela

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En el verano de la pandemia hay furor por la venta de piletas en Almirante Brown.

En el verano de la pandemia hay furor por la venta de piletas en Almirante Brown.

Desde el año 1989, la empresa Adrogué Piletas se dedica al mantenimiento y cuidado de las piletas en la región. Sin embargo Pablo, su dueño, destacó que por la pandemia, hubo una demanda de pedidos nunca antes vista.

“En los años que yo trabajo nunca pasó”, señaló a El Diario Sur, afirmando que hubo un notable aumento en la prestación del servicio. Según estima, tuvieron entre un 30% y un 40% más de trabajo que en el verano anterior.

Si bien muchos ya tenían instalada una pileta en sus viviendas, desde la empresa browniana señalaron a este medio que han notado que “se construyeron más piletas”.

Pese al aumento en la demanda de trabajo, Pablo contó que se mantiene con dos empleados. “Trabajamos un poco más de horas, pero si no podemos cumplir con un pedido lo derivamos a otro”, contó.

Aunque ahora hay un boom esperanzador, el comerciante aseguró que decidió no tomar más empleados dado que, una vez que finaliza el verano y comienzan las bajas temperaturas, el boom irá bajando.

“En invierno hay una baja de un 15% en los pedidos”, afirmó Pablo. Mientras tanto, desde el sector aprovechan la alta demanda de aquellos que, por el coronavirus, decidieron veranear en sus casas.

Falta de stock y materiales por las nubes, la otra cara del fenómeno

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Por el crecimiento de la demanda en pandemia, se registran faltantes de stock de materiales.

Por el crecimiento de la demanda en pandemia, se registran faltantes de stock de materiales.

Los constructores especializados en piletas de San Vicente viven el aumento de la demanda con trabajos en countries y también en los barrios del pueblo. Así se lo confirma a El Diario Sur Aguayo Belli, contratista paraguayo de 35 años que se muestra contento por haber remontado en los últimos meses el año más complicado de su vida.

“Hay el doble de trabajo que la temporada anterior”, sostiene. Pero matiza: “Lo que pasa es que también subieron mucho los materiales, y el precio de la mano de obra no lo puedo aumentar al mismo ritmo”. Algunos ejemplos: los filtros de agua pasaron de 10 mil pesos la temporada pasada a 50 mil ahora. Algunos caños, que son insumos básicos, treparon desde los 700 a los 2 mil pesos.

Y a la escalada inflacionaria se le suma otro problema: la falta de stock. “En los corralones de la zona no conseguís nada, te tenés que ir lejos, rastreando los materiales a ver qué encontrás y a un precio que sea lógico”, explica Aguayo.

A su equipo de trabajo le toma aproximadamente un mes empezar y terminar la construcción de una pileta. ¿Los presupuestos? La piscina estándar de ocho por cuatro metros cuesta 700 mil pesos, con todos los gastos incluidos. Las adendas, se pagan aparte. Pero no son la norma en el contexto de crisis económica.

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