Durante el inicio de la pandemia, el joven aprendió a diseñar piezas en 3D y se compró una impresora para realizarlas. Mientras Thiago pasaba horas practicando para diseñar todo tipo de elementos, le llegó un llamado de un conocido que trabajaba en la Clínica IMA. Le preguntó al joven si era posible confeccionar unas piezas que los médicos necesitaban en las salas de terapia. Así nació el proyecto de los “Mucosuctores”, que fue todo un éxito.
“Estaban necesitando unas piezas que servían para que a los pacientes que están intubados les puedan tomar muestras de secreciones pulmonares sin la necesidad de extubarlos y así agilizar mucho el trabajo que tienen ellos. Yo de a poco lo fui diseñando el año pasado, le daba a él las piezas y él me las devolvía con correcciones. Llegamos a un modelo definitivo y le pude entregar unas cuantas. Este año fabriqué 100”, comentó Thiago en conversación con El Diario Sur.
El propio adolescente se sorprendió con la gran utilidad que tuvo el dispositivo diseñado en la comodidad de su cuarto. “Al principio no sabía qué tanto los podía ayudar. No me daba cuenta de si tenía un impacto grande esto que yo estaba haciendo, entonces lo hacía como algo más para ayudarlo a él y me servía a mí para practicar”, admite.
Desde la clínica se mostraron muy agradecidos con el estudiante de Banfield, que de la noche a la mañana y a base de talento y dedicación se convirtió en un socio fundamental para los trabajadores de la salud de Lomas de Zamora y alrededores.
“Sigo teniendo contacto para más cantidad de piezas o alguna otra cosa que se pueda llegar a necesitar y se pueda hacer con esta impresora. Me encantaría que llegue a más clínicas”, se entusiasma. Y según cuenta, ya estuvo trabajando en una máscara especial para los médicos.
“Bicintacleta”: la ingeniosa combinación entre una bici y una cinta deportiva
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Así es la bicintacleta, un invento que sorprendió a la región.
Aníbal Querol es un vecino de Lanús que se dedica a la fabricación de cuadros de bicicletas junto a su familia hace más de 60 años. Después de seis meses de trabajo y de perfeccionar el primer modelo, Anibal Querol creó en su empresa familiar la “bicintacleta”. Se trata de una cinta deportiva con ruedas.
“Por la pandemia y ya que no podía ir a mi trabajo de la tarde, estaba más tiempo en el taller y producto de mi imaginación surgió este invento. Lo primero que se me ocurrió es hacer un monopatín como el que me había hecho mi papá cuando era chico. Después quise hacer algo más innovador, ahí pensé en agregar una cinta”, comentó Aníbal a El Diario Sur sobre cómo nació la bicintacleta.
“Al principio fue todo a prueba y error, no sabía qué iba a obtener de resultado. A medida que iba avanzando me encontraba con dificultades de diferentes tipos y lo primero que hice fue un prototipo que me llevó cerca de seis meses poder terminarlo”, agregó.
El gran cambio fue cuando se animó a subir un video a Tik Tok, donde tuvo muchas repercusiones positivas y mostró el paso a paso de la construcción.
“Estuve mucho tiempo en la creación de este invento y la motivación de los vecinos fue lo que me llevó a lo último a dedicarle más tiempo para terminarla. Cuando la probaba en el barrio, los autos tocaban bocina, las motos frenaban y todos decían que querían comprarla. Por consejo de amigos decidí tramitar la patente y el modelo industrial. La idea es más adelante sacarla a la venta”, se entusiasmó el vecino de Lanús.
Aníbal sostiene que “la bici es un medio de transporte que no va dejar de existir nunca” y observa que “por la pandemia muchas personas prefieren utilizarla antes que subirse a un transporte público”, ya que “es económica y útil para hacer actividad física”.
“Renault 12 eléctrico”: un auto que sólo la NASA se había atrevido hacer
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El Renault 12 eléctrico de Monte Grande.
Carlos Galinelli es un mecánico de Monte Grande que remodeló en su taller un auto que hasta hoy solamente la NASA se había atrevido a hacer: un Renault 12 eléctrico.
El vecino nació entre neumáticos y herramientas, y aprendió de su papá el oficio que lo llevó a este logro sin igual. El Renault 12 fue su primer auto, con el que hizo miles de kilómetros durante los últimos 17 años. Nunca se desprendió de él, y en los últimos años decidió cambiar radicalmente su esencia para volverlo único.
“El equipo de baterías es traído de China, de una empresa que se dedica a fabricación y distribución de equipamiento electrónico para conversión”, contó Galinelli en diálogo con El Diario Sur. Una vez que sorteó las mil y un trabas para lograr que el equipo llegara al país, tuvo que descifrar el manual escrito en chino para colocar las piezas.
Después de muchos años de armar, desarmar, probar, fracasar y volver a intentar, llegó el momento en que pudo terminar su proyecto. Convirtió su Renault 12 a eléctrico y logró que funcione a la perfección.
A diferencia de lo que se podría presumir, el vehículo no consume mucha electricidad: “Es como si fuera una estufa de 1200 watts. Es un cargador como el de los celulares, inteligente”, explicó el mecánico, y aseguró que con cargarlo cuatro horas alcanza para recorrer unos 60 kilómetros. “No es mucho, pero el gran tema son las baterías. Dentro de unos años va a haber un desarrollo muy grande en lo que es litio, que es lo que va a mover lo que es la tecnología de autos eléctricos”, precisó.
Fue justamente con este fin que la NASA utilizó varios modelos de Renault 12 para investigar cómo reemplazar el combustible por la electricidad luego de la crisis del petróleo del ’73. Según trascendió, lograron fabricar 14 vehículos de estas cualidades.
“Sistema aéreo anti-Covid”: para bajar los contagios en lugares cerrados
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Ilustración del Sistema Aéreo Anti-Covid creado en Temperley,
Miguel Raduazzo, un ingeniero de Temperley, creó un dispositivo para eliminar el virus que hay en el aire y reducir enormemente los riesgos de contagio.
La investigación y la creación de este dispositivo se desarrolló en el Centro de Investigaciones en Ciencias y Tecnologías (CIECYT), que tiene a Raduazzo como Director. El novedoso “Sistema Aéreo Anti-COVID” tiene la función de exterminar la carga viral que pueda existir en el aire -tanto de coronavirus como de cualquier otro- y devolver aire limpio al medioambiente.
La idea de este vecino era implementarlo en lugares donde hubiera aglomeración de personas para disminuir el peligro en espacios cerrados. Proponía llevar este sistema al transporte público de la región, a locales gastronómicos, a escuelas y cualquier otro espacio donde la gente se agrupe y sea un potencial foco de contagio de coronavirus.
“Partimos de la base que están todos infectados. Teniendo esa premisa, generamos un dispositivo que absorbe todo lo que una persona está exhalando cuando respira, más una porción adicional de aire del entorno. Llevamos ese aire a una cámara de mitigación y lo podemos neutralizar con radiación ultravioleta, calor, agua clorada, vapor de alcohol y una infinidad de formas. De esta manera, eliminamos esa carga virósica para después verter el aire al medioambiente sin ningún tipo de riesgo”, le detalló Miguel a El Diario Sur.
La idea para construir este aparato fue tomada de los viajes de Miguel hacia la NASA, donde tuvo contacto con sistemas similares que se utilizan en las misiones espaciales. Los propios astronautas que vuelven del espacio son sometidos a un proceso de purificación muy parecido al del Sistema Aéreo Anti-COVID. Lamentablemente, su implementación en Argentina parece lejana.
“Nos entristece que podemos transformar un taxi, un remis, un avión o cualquier espacio comercial en un ámbito seguro para que no haya contagios, y que la política y las universidades estén ocupadas”, lamentó Raduazzo.