Entre los múltiples recursos utilizados por la última dictadura cívico-militar para instalar el terrorismo de Estado, se encontraban los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de personas. En la región hubo tres lugares que significaron el horror absoluto para cientos de personas: el Pozo de Banfield, el Infierno y La 205.
Símbolos del horror: los centros clandestinos de detención que funcionaron en la región
El Pozo de Banfield, el Infierno y La 205 fueron utilizados para detener ilegalmente, torturar y asesinar a cientos de personas en la región en la última dictadura cívico-militar.
En la década de 1970, las Fuerzas Armadas empleaban estos espacios para mantener detenidos ilegalmente a los ciudadanos. Según testimonios de sobrevivientes, allí hubo interrogatorios, torturas, violaciones, maternidades clandestinas, robos de bebés y eventualmente, asesinatos.
Los registros históricos marcan que los primeros centros clandestinos fueron instalados en 1974, aunque empezaron a utilizarse más y a expandirse por todo el país a partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, fecha en que asumió el gobierno la Junta Militar encabezada por Jorge Videla. Con la vuelta de la democracia dejaron de funcionar.
El Pozo de Banfield, el Infierno de Lanús y La 205 de 9 de Abril fueron lugares fundamentales de la región para el plan sistemático de desaparición de personas que llevó a cabo el gobierno de facto.
Actualmente hay una causa judicial que unifica los crímenes de lesa humanidad cometidos en los tres centros clandestinos. Está a cargo del Tribunal Oral Federan N° 1 de La Plata y tiene como principal acusado al represor Miguel Etchecolatz, ex Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y máximo responsable de las atrocidades ocurridas en estos lugares.
Pozo de Banfield
Ubicado en Siciliano y Vernet, en la localidad de Villa Centenario. Fue creado originalmente como una dependencia de la Brigada de Investigaciones de Banfield y tuvo la particularidad de convertirse en centro clandestino de detención durante un gobierno constitucional, el de María Estela Martínez de Perón.
Se estima que estuvo activo entre noviembre de 1974 y octubre de 1978. Actualmente funciona como Espacio para la Memoria.
En este lugar fueron torturadas más de 300 personas, de las cuales 97 permanecen desaparecidas. Al menos 16 mujeres dieron a luz en la maternidad clandestina. Además, los represores alojaron en este sitio a estudiantes secuestrados durante la Noche de los Lápices, en 1976.
La 205
Funcionó desde 1976 hasta principios de 1977 sobre la Autopista Jorge Newbery, a 300 metros del Hogar Escuela Evita en la localidad de 9 de Abril, partido de Esteban Echeverría. El lugar fue identificado recién en 2016 a partir del testimonio de sobrevivientes y una posterior investigación.
Según declaró un ex agente de la Policía Federal, en la 205 eran detenidas principalmente mujeres embarazadas o que hubieran parido recientemente. También se intentaba mantener con vida a prisioneros que estaban muy lastimados y se escondían a criaturas que habían sido secuestradas con sus padres durante los operativos.
Actualmente, en este predio funciona el Grupo de Prevención Motorizado de la Superintendencia de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El Infierno
Funcionó en la calle 12 de Octubre 234. Si bien su ubicación era Avellaneda, se lo conocía como Infierno de Lanús porque operaba en la sede de la Brigada de Investigaciones de Lanús. Se estima que alojó a más de 300 detenidos, la mayoría de ellos desaparecidos, entre julio de 1976 y noviembre de 1978.
Según los registros, muchos de los prisioneros eran trabajadores, militantes y delegados gremiales. Además de las torturas y tormentos a los que eran sometidos, sobrevivientes indicaron que había fusilamientos ilegales que luego se hacían pasar por enfrentamientos.
En 2011, el Concejo Deliberante de Avellaneda definió la creación de un espacio de memoria en este lugar y solicitó desafectar su uso policial, algo que ocurriría recién en 2016.




