El paradigma para tratar a las personas con patologías mentales está en plena renovación. Tal es así que el Gobierno presentó una Estrategia Nacional de Salud Mental, con la que se apunta a garantizar el cuidado y la atención de la salud mental en todas las etapas de la vida y a reforzar la capacitación de profesionales, duplicando el presupuesto estimado para el área.
Desmanicomialización: un cambio de raíz en el tratamiento de personas con enfermedades mentales
Una ley sancionada en 2010 que establecía el cierre de los hospitales psiquiátricos para el año 2020 está empezando a implementarse en la Provincia.
La salud mental es parte de la agenda sanitaria del Estado más allá del actual Gobierno. La política de desmanicomialización es gran ejemplo de ello. Aquellos establecimientos considerados de aislamiento buscan ser ahora espacios para la inclusión: las internaciones ya no son eternas y las externaciones son el gran objetivo a cumplir, a pesar las complicaciones que reinan por fuera de los paredones.
“La Ley Nacional de Salud Mental plantea que está prohibida la creación de nuevos hospitales psiquiátricos y que los nuevos deben readecuarse”, contó Nadia Percovich, psicóloga del Hospital Estéves de Temperley, a El Diario Sur. Y detalló: “Esto significa transformar esas estructuras sanitarias que no funcionen con la lógica de la exclusión, sino que sean espacios de inclusión laboral, de formación profesional y cultural”.
En los hospitales psiquiátricos que empezaron su transformación, el cambio es irreversible, por más que el tiempo demore como lo hizo con la implementación de la ley: en el Estéves ya no forman más pacientes crónicos. “Los manicomios como estructura no traen ningún beneficio porque excluyen a las personas. Hay mujeres internadas hace muchísimos años. Son espacios asilares integrados por personas a quienes se les quitan sus derechos y pasan allí gran parte sus vidas. La idea es cambiar eso para que, después de alguna crisis de salud mental, las personas puedan integrarse a la vida ciudadana”, sostuvo Percovich.
La misión que encaran los profesionales de la salud no es tarea sencilla. Como explica la psicóloga, “en esta apertura están en juego en varios componentes: las patologías mentales y la lógica de la institución manicomial, que no brinda posibilidades a que las personas piensen en un futuro”.
“Uno es seguir sosteniendo las guardias y la atención para las crisis de salud mental. En el Estéves, por ejemplo, estamos adecuando un sector para poder recibir a las personas y atenderlas oportunamente. Lo que se terminó es el pasaje a los servicios crónicos. De ahora en más, las personas que lo requieran pasarán internadas un tiempo hasta que superen la crisis, y después vuelven a la comunidad”, enumeró Percovich.
El segundo desafío está por fuera de los establecimientos de salud mental: “El otro componente son los mecanismos que necesitamos para que las personas que estuvieron internadas vuelvan a reinsertarse en la vida social y económica. Ese es un desafío que tiene que ver con la inclusión de las personas con padecimientos mentales”.
Nadia Percovich – Psicóloga del Hospital Estéves
“Que una persona presente una crisis de salud mental no significa que necesite estar internado para siempre. No es que las personas van a dejar de tener padecimientos crónicos, sino que el sistema va a dejar de cronificarlos con el encierro. Apuntamos a atender los episodios de crisis y después proponer alternativas para que continúe un tratamiento forma ambulatoria”.
El Estéves se transforma para una mayor inclusión
En el Hospital Estéves de Temperley se están preparando espacios vinculados con la inclusión que buscan resolver la falta de acceso a los derechos, como emprendimientos productivos y capacitaciones laborales. Uno de ellos es un bar atendido por mujeres que son internas del neuropsiquiátrico, el que “se encuentra trabajando codo a codo con un espacio de huerta”, según Percovich.
Además, hay otros proyectos relacionados con la transformación del hospital. “Tenemos pensado un proyecto de costura, en una panadería y artesanía. También hay propuestas culturales y deportivas”, dijo a psicóloga del Estéves, que agregó: “La idea es que el centro de rehabilitación que funciona dentro del hospital pronto pueda ser abierto a la comunidad y que se planteen distintos tipos de talleres”.
En el Estéves también cuentan con un espacio dedicado a la externación, donde viven mujeres que estuvieron con internaciones crónicas y a quienes se las prepara para la vida en comunidad a través de talleres de rehabilitación. También hay otros planes a futuro en el hospital: “Hace poco se firmó un convenio para ceder terrenos del hospital, donde se prevé construir 900 viviendas sociales, de las cuales un 10% será destinado para las mujeres que estén internadas”.
¿Qué pasa con los trabajadores?
La reconversión de los hospitales neuropsiquiátricos también obliga a readaptar puestos laborales. En ese sentido, Percovich explicó: “A futuro, los trabajadores que quedarían ‘libres’ acompañarían la vida de las personas de manera ambulatoria. Ya estamos reforzando todo lo que respecta a consultorios externos y demás equipos de monitoreo de las externaciones, que son diferentes maneras de acompañar la vida de personas con enfermedades mentales”.
¿Qué pasa con las internadas crónicas?
A día de hoy, 463 mujeres permanecen internadas en el Hospital Estéves. Para muchas de ellas, también hay una propuesta. “A principios de mayo vamos a estar inaugurando un centro de día para la tercera edad. En vez de estar sentadas viendo la vida, esas personas van a tener actividades de rehabilitación relacionadas con su edad y patología”, comentó Percovich a El Diario Sur. Y estimó: “Primariamente, va a estar a servicio de personas que ya están internadas. En unos años, puede ser que participen personas que vivan por fuera pero que necesiten ese apoyo”.

