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El dueño de Kiosco Vélez y otros hinchas del Conurbano celebraron el campeonato del Fortín con emoción

Vélez dio la vuelta olímpica y su gente festeja. Historias de hinchas que llevan la V azulada en el corazón.

Los hinchas de Vélez disfrutan de un nuevo título luego de lo que fue la intensa definición de la Liga Profesional. Otra estrella que se torna especial y que fue un total desahogo para la gente del Fortín.

En ese marco, varios simpatizantes velezanos del sur del conurbano dieron sus impresiones en diálogo con El Diario Sur y manifestaron su felicidad, no sólo por el desempeño del equipo que conduce Gustavo Quinteros, sino por lo que implica rememorar viejas épocas a las que un poco se habían desacostumbrado en los últimos tiempos.

Entre ellos está Enrique Francos, que tiene un comercio hace 16 años sobre Camino de Cintura, a la altura de San Francisco Solano, en Almirante Brown. ¿Cómo se llama el local? Kiosco Vélez, lo que ya marca la importancia del club de Liniers para su vida.

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Y al hablar con emoción sobre el logro, no deja de recordar cómo se hizo hincha del Fortín. "Siempre me gustó, desde chiquito. Me tiran estos colores, los amo, no tiene explicación", resaltó el hombre, que desde San Antonio de Padua, en el oeste bonaerense, llegó al sur pero no perdió su vínculo con el club de sus amores.

Por lo pronto, al indicar cómo vivió el duelo con Huracán de este domingo, señaló: "Lo viví tranquilo. Sinceramente, espectacular. No pensé que iba a estarlo tanto porque con Huracán tenemos bronca, pica deportiva y siempre nos complica, pero la verdad que esta vez no fue así. Me di cuenta que era cuestión que pase el partido, que lo íbamos a ganar".

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El hincha esta vez no pudo estar presente en el estadio José Amalfitani. "Lo vi con un amigo. Vinimos al local. Yo siempre fui, todos lo partidos, pero esta vez no conseguí entradas. Y una vez que ganamos la sensación es de desahogo", sentenció.

Por último, no dejó pasar la oportunidad de hablar de su vínculo con Raúl Cardozo, el Pacha, un histórico del Fortín. "Vino a conocerme. Fue en 1993, cuando estaba en divisiones inferiores. Pasaba con el micro y yo vendía tortilla a la vera de la ruta, siempre con la camiseta de Vélez", afirmó.

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Y vaya si su estampa con la casaca velezana es una marca registrada. "En ese 93', antes de ganar el campeonato, yo era el único que andaba con la camiseta puesta. Era el hazmerreír. Después de eso, por suerte, me tocó disfrutar. En el barrio me dicen Vélez. Nadie sabe mi nombre".

Desde las inferiores

En sintonía con esa sensación de alegría está Gustavo, vecino de Remedios de Escalada, quien, si bien recalca que no es hincha auténtico de Vélez, cuenta con avales como para exponer su satisfacción por el título. En principio, por su padre, fanático del club de Liniers, pero especialmente porque supo vestir la camiseta en divisiones inferiores, durante un par de años, en la década del 80'.

"La realidad es que me puse muy contento con el campeonato de Vélez. Creo, especialmente, por la emoción por mi viejo, más allá de haber estado alguna vez ahí", señaló.

Y especificó cómo fue su derrotero en la institución. "Una vez fuimos a jugar un partido contra el Gremio del Vidrio. Me vio jugar Petraca, de la comisión de Vélez de ese momento. Me probé y quedé. Ahí estuve 2 años. Era un pibe, tenía 16", comentó.

Eran los primeros años de la década del 80', y por distintas circunstancias no continuó su carrera, aunque hoy, más allá de ser hincha de River, remarca la importancia que tuvo el Fortín en su vida y en la relación con su padre.

Una pasión es una pasión

Es similar lo que sucede con Carlos, que hoy disfruta, desde Lanús, de la mano de Vélez, de una pasión que comparte con su hijo Gerónimo, yendo a la cancha permanentemente, vivenciando la gloria actual, pero también rememorando la de hace algunos años.

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"Este título lo viví con mucha alegría junto a mi hijo", resaltó, emocionado. Y así abrió un abanico de anécdotas que lo vinculan con la V azulada. "Mi historia con Vélez es muy loca. Por lo general los padres llevamos a nuestro hijos a nuestra pasión. Lamentable mi viejo murió cuando yo tenía dos años .en los años 70' y yo, con 11 años, ya entraba gratis junto de la mano de un mayor", señaló.

Y añadió: "Para ese entonces Vélez jugaba en cancha de Ferro, debido a la remodelación del Amalfitani, y yo lo iba a ver y me enamoré de la camiseta".

Pero hubo algo más que lo convenció, y tuvo que ver con figuras estelares, entre ellos unos que brillaron con una delantera ejemplar, la que diseñaron Bianchi, Benito y Bentron, cuando el equipo empezaba a tomar el vuelo que luego iba a consolidar en los 90', justamente de la mano del Virrey, ya en el banco de suplentes. "De ahí mi amor por estos colores", sentenció. Y vuelve al presente. "Lo de ahora es una alegría total", cerró.

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