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Las clásicas máquinas de peluches le ceden terreno a las de objetos "kawaii", que salen sí o sí

Los juegos de “la garrita” tienen un competidor: máquinas similares que entregan premios a todos los participantes por igual. Los nostálgicos buscan el desafío, mientras que los más chicos eligen el premio seguro.

Las máquinas “de peluches” o “de garra” son artefactos que llevan décadas de presencia en el país y en el conurbano bonaerense cuenta con una variedad notable. Hay de distinta forma y tamaño, con precios que se modifican según la cantidad de intentos que se quieran realizar. Sin embargo, en los últimos tiempos se sumaron otras en la que los premios salen sí a sí, algo que va modificando la fisonomía de quioscos y shoppings de la región.

Embed - Las nuevas vs las viejas: la guerra de las maquinas de "garritas" en el Conurbano

Para los vendedores o dueños de establecimientos que observan el fenómeno, las nuevas, que entregan un premio sí o sí, están más asociadas a los más jóvenes, mientras que todavía hay nostálgicos que ponen a prueba sus habilidades con la difícil “garrita”.

“En la que sale siempre juegan más los chiquitos, mientras que los más grandes van a las tradicionales y hacen fila para jugar”, señaló Nazareno, que observa desde su puesto de golosinas y peluches en el Shopping de Adrogué cómo a lo largo de la jornada pasan los clientes con la expectativa de llevarse premios.

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Los ositos siempre están, aunque ahora tienen competencia.

Los ositos siempre están, aunque ahora tienen competencia.

“Los chicos suelen ir al sí o sí”, afirmó, en relación a unos flamantes artefactos de origen asiático que poco a poco va ganando terreno. En ellos la particularidad es que lo que se gana son pequeños muñecos, ya no de peluche, y que llevan como motivos cualquier objeto de la vida cotidiana, desde bebidas y comidas, hasta electrodomésticos o frases de lo que ahora se denomina cultura “kawaii”. Se trata de elementos simples y “tiernos”.

“Los grandes van por la timba, el bingo, el efecto de la dopamina que produce, mientras que los chicos cuando no pueden agarrar algo se van desilusionados”, indicó Nazareno.

Así es como las máquinas de peluches van perdiendo terreno entre las nuevas generaciones. Melisa, desde un quisco en Monte Grande, que cuenta tanto con la tradicional como una nueva que brinda otros elementos, lo indica así: “La realidad es que las que más usan los chicos es una que da llaveros. La de muñecos no se usa tanto”. Y agrega: “El de llaveros está hace pocos meses y es muy novedoso y la gente se acerca y juega. Los peluches todavía hay por todos lados, pero esto de los llaveros no tanto”.

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Las colecciones de los personajes, para grandes y chicos.

Las colecciones de los personajes, para grandes y chicos.

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Una mirada de padres e hijos

El movimiento es constante en las máquinas de juegos. Cada vez se repite más la escena, sea en los shoppings como el de Adrogué o Avellaneda, o en plena calle, como la avenida 9 de Julio en Lanús. Allí, por caso, Morena, de 8 años, resalta por qué elige los premios “mini” que salen “sí o sí”. “Es muy divertido jugar con ellas. Se gana siempre, y eso está muy bueno”, indicó. Y aclaró: “Me sirven para jugar, organizando todas las cosas como si fuesen de verdad”.

Su padre, tras observarla jugar un par de veces, no está tan convencido con ese mensaje de ganar siempre, pero se queda con los premios. “Están buenos los objetos. Algunos son de dibujos animados de otras épocas y termino jugando yo para conseguirlos”, afirmó, mientras se va con sus personajes de MyM y Gardfield estilo “Kawaii” en el bolsillo.

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