A la medianoche del 20 de marzo de 2020 comenzó en Argentina un hecho inédito: el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado ante la llegada del coronavirus. Seis años después, el impacto de la Cuarentena aún permanece en la memoria de los vecinos del Conurbano bonaerense, incluido el distrito de Esteban Echeverría.
A seis años de la cuarentena: así se vivió el inicio del aislamiento en el Conurbano
Calles vacías, comercios cerrados y controles marcaron el inicio del aislamiento obligatorio hace seis años en el Conurbano.
La decisión fue tomada por el entonces presidente Alberto Fernández, con el apoyo inicial de la oposición por aquel momento referenciada en Juntos por el Cambio, en un contexto de avance del virus en países como España e Italia, donde ya se registraban miles de muertes. El objetivo era frenar la circulación y evitar un contagio masivo en el país.
En un principio, la cuarentena se extendería hasta el 31 de marzo, pero con el correr de las semanas se prolongó durante varios meses en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con distintas modificaciones.
Las primeras horas del aislamiento mostraron una postal poco habitual en la región. En localidades como Monte Grande, las calles céntricas amanecieron con muy poco movimiento. La calle Alem, uno de los principales ejes comerciales, se encontraba casi desierta.
La mayoría de los comercios permanecían cerrados: locales de ropa, calzado, electrodomésticos y galerías no abrieron sus puertas. Solo algunos rubros exceptuados mantuvieron actividad, aunque con limitaciones.
Una situación similar se vivió en otros puntos del Conurbano, como Lomas de Zamora, donde la peatonal Laprida mostró persianas bajas y ausencia de público. Restaurantes, bares y confiterías no atendían al público.
Además, se implementaron controles policiales para garantizar el cumplimiento del aislamiento, lo que reforzaba la imagen de un escenario inusual para la vida cotidiana.
Bancos, supermercados y excepciones durante la cuarentena
Mientras gran parte de la actividad estaba paralizada, algunos sectores concentraron movimiento desde temprano. Bancos y supermercados registraron largas filas en sus puertas, con vecinos que buscaban abastecerse o retirar dinero.
Incluso, durante las primeras jornadas, varios cajeros automáticos se quedaron sin efectivo, lo que generó complicaciones adicionales.
Los medios de comunicación fueron uno de los rubros exceptuados del aislamiento. Por ese motivo, los puestos de diarios y revistas permanecieron abiertos, aunque con horarios reducidos.
En rutas cercanas, como la 205 en Ezeiza, también se observaban imágenes poco habituales, con tránsito prácticamente inexistente durante los primeros días.
Un clima atípico en el inicio del aislamiento obligatorio
Con el paso de las horas, la circulación de personas comenzó a aumentar levemente en los centros urbanos. Sin embargo, la actividad seguía muy por debajo de lo habitual.
Según lo observado en ese momento, no se percibía un clima estricto de encierro, sino más cercano al de un feriado, aunque con la mayoría de los comercios cerrados y restricciones vigentes.
A seis años de aquel inicio, las imágenes de calles vacías, controles y cambios en la vida cotidiana siguen siendo uno de los recuerdos más marcados de la pandemia en Esteban Echeverría y el Conurbano.
Leé también: Detuvieron en Lanús a un joven acusado de robar una moto





