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El cierre de fábricas y comercios marca un cambio profundo en la estructura económica

El cierre de fábricas y comercios profundiza la pérdida de empleo formal en Argentina, marcando un cambio en la estructura económica.

La aceleración de un modelo económico centrado en la primarización encendió nuevas alarmas en el entramado productivo nacional. Según advirtió el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, este proceso podría dejar a más del 75% de los trabajadores fuera del empleo registrado, en un contexto marcado por la recesión y el cierre sostenido de fábricas, fábricas.

Durante 2026, la industria se consolidó como el principal expulsor de empleo formal. La explicación, de acuerdo al dirigente empresario, radica en la inviabilidad de los negocios que agregan valor y en la ruptura generalizada de la cadena de pagos. El resultado es un escenario en el que miles de unidades productivas dejan de operar y arrastran consigo puestos de trabajo y redes económicas asociadas.

Cierre de fábricas: récord histórico en menos de tres años

El último informe del Observatorio IPA da cuenta de la magnitud del fenómeno: de las 11.000 empresas que cerraron en el último año, casi 2.000 corresponden a fábricas. Tradicionalmente, el sector industrial es el que más resiste antes de despedir personal, debido a la capacitación requerida de sus trabajadores. Sin embargo, ese margen parece haberse agotado.

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Los datos muestran que, en enero, la industria concentró casi la totalidad de los despidos registrados. En términos intermensuales, se perdieron 7.336 puestos de trabajo en el sector manufacturero, dentro de una caída general de 7.593 empleos. La tendencia se profundiza al observar el mediano plazo: en un año se destruyeron 47.785 empleos industriales y, desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada alcanza los 79.672 trabajadores.

El deterioro también se refleja en la cantidad de empresas activas. Actualmente, se registran 46.728 firmas industriales, frente a las 48.540 de un año atrás. Desde el inicio del actual ciclo económico, cerraron casi 3.000 fábricas.

En paralelo, un informe de la organización Fundar amplía el panorama: desde diciembre de 2023 cerraron 24.180 empresas en todo el país, lo que configura la mayor destrucción de unidades productivas en los primeros 26 meses de gestión desde que existen registros comparables. El fenómeno impacta principalmente en pequeñas y medianas empresas, con fuerte presencia en sectores ligados al mercado interno.

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La actividad económica acompaña esta dinámica. El índice general mostró una caída interanual del 2,1%, mientras que la industria acumula ocho meses consecutivos de retroceso, con una baja del 8,7% interanual en febrero. La contracción del consumo, que cayó un 3,1% en el mismo período, profundiza el cuadro.

Este debilitamiento del mercado interno se traduce en cambios en los hábitos de consumo: cerca del 60% de las compras en supermercados se realizan con crédito, un indicador del deterioro del poder adquisitivo.

En la región, esta tendencia se refleja en el cierre de comercios históricos que formaron parte de la vida cotidiana de distintas generaciones, evidenciando el impacto concreto de la crisis en el entramado local.

Cierre de empresas: récord histórico en menos de tres años

El cierre de 24.180 empresas desde diciembre de 2023 marca un punto de inflexión en la economía argentina. Según el informe “Monitor mensual de empresas”, elaborado por Fundar en base a datos de la Seguridad Social, la caída en la cantidad de empleadores es la más profunda registrada en los primeros 26 meses de una gestión.

El dato no solo impacta por su volumen, sino también por su velocidad. A diferencia de otros períodos de crisis, donde tras una caída inicial se observaban signos de recuperación, el actual ciclo muestra una tendencia descendente sostenida, sin señales de estabilización.

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Los sectores más afectados son aquellos vinculados al mercado interno y la infraestructura. Transporte y almacenamiento encabezan la lista, con casi 6.000 empresas menos. Le siguen el rubro inmobiliario y la construcción, fuertemente golpeados por la paralización de la obra pública y la retracción del consumo.

La mayoría de los cierres corresponde a microempresas y pymes, que cuentan con menor capacidad para absorber aumentos de costos o sostener períodos prolongados de recesión. La baja tasa de creación de nuevas firmas agrava el escenario y dificulta la recomposición del entramado productivo.

Comercios históricos que bajan la persiana en la región

El impacto de la crisis también se percibe en el ámbito local, donde distintos comercios emblemáticos cerraron sus puertas en los últimos meses. En Monte Grande, el bazar “Popey” anunció su cierre tras 78 años de actividad, marcando el fin de una historia ligada a generaciones de vecinos.

En Adrogué, la librería Villa Lola, ubicada en un edificio histórico de 1872, volverá a cerrar tras apenas cinco meses de reapertura. En Lomas de Zamora, la juguetería Acuarela dejó de funcionar luego de más de cuatro décadas, al igual que la tradicional pizzería La Continental.

A estos casos se suma el cierre de Plásticos Boedo, un comercio con casi 60 años de trayectoria. En conjunto, estos episodios reflejan un proceso más amplio, donde las dificultades económicas, la caída del consumo y el aumento de costos afectan especialmente a negocios familiares y tradicionales.

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