San Vicente

La historia de La Posta de San Vicente, de supuesta casa embrujada a depósito de autos

Primero fue una casona de fin de semana y cuando quedó abandonada se tejieron historias a su alrededor. El proyecto fallido de convertirla en un centro cultural.
miércoles, 09 de octubre de 2019 · 10:39

El predio conocido como “La Posta” de San Vicente sufre por estos días una nueva transformación, como las muchas que vivió a lo largo del último siglo. Una empresa se dedica a compactar los más de 500 autos en depósito judicial acumulados en ese terreno. Mucho antes, ese lugar fue un paraje en un camino rural, una casa de fin de semana de una familia adinerada, un proyecto fallido de centro cultural y, ahora, una dependencia policial.

El terreno es amplio y tiene forma triangular. Queda delimitado por las calles Adolfo Korn, Pedro Quiroga y Educadora Guerrieri. Está a pocas cuadras del cementerio municipal y de la laguna de San Vicente. La casona principal tiene su frente hacia una de las esquinas y también hay otras construcciones aledañas que ahora utiliza la Policía Bonaerense.

Según relatan los vecinos memoriosos de la localidad, “La Posta” lleva ese nombre justamente porque en las primeras décadas del siglo XX funcionó como parada en un camino por el que se movilizaban carretas y hombres de a caballo. Incluía una pulpería que era muy concurrida.

Con el paso de los años y la masividad de los autos, la valiosa propiedad dejó de funcionar como “posta” y pasó a manos de una familia acaudalada, que la utilizaba como casaquinta de fin de semana. Construyeron en el terreno una pileta de las que no abundaban en San Vicente.

Desde la década del 70 en adelante, los dueños fueron perdiendo interés por la casona, que tenía cuidadores. En 1981 el lugar fue el marco de un evento a beneficio organizado por el Padre Eduardo Maffia, que tuvo como protagonista al cantante folklórico Omar Moreno Palacios. En esa oportunidad muchos vecinos pudieron entrar al lugar y se sorprendieron por el lujo que tenía.

Pocos años después, los cuidadores abandonaron la casa por falta de pago por parte de los dueños. “La Posta” quedó abandonada y con una gran deuda impositiva. Por eso, en los 90 surgió en el Municipio la idea de expropiarla: para el Estado sería prácticamente gratis, dado que podrían descontar las tasas adeudadas. El entonces referente del peronismo en el distrito, Antonio Arcuri, hizo las gestiones para que la Provincia le “donara” su deuda a San Vicente.

Fue así que en 2004 la Legislatura Bonaerense aprobó una ley de expropiación, a partir de la cual “La Posta” pasó a ser propiedad municipal. En ese momento el proyecto fue transformarla en un centro de actividades culturales e incluso instalar allí al Instituto Popular Buscaglia. Hubo cartelería anunciándolo y todavía se puede ver una pintada en su frente que promete: “Próximamente centro cultural”.

Con el cambio de gestión municipal desde 2007 con Daniel Di Sabatino como intendente, el Municipio desestimó la iniciativa cultural y el predio fue “prestado” a la Policía Bonaerense, que pronto empezó a utilizarlo como depósito de vehículos judicializados. Fue así como en los últimos 12 años se acumularon más de 500 autos, motos y camiones. Hoy funciona allí una sede de la Subdirección de Investigaciones.

Durante los años que estuvo abandonada, la misteriosa casona cobró fama de estar “embrujada”. “En realidad fue un invento de los vecinos del barrio para que los chicos no se metieran a hacer travesuras”, recuerda un memorioso ante El Diario Sur. Pero el mito tuvo el efecto contrario: la curiosidad llamó a más jóvenes a querer ingresar. Fue, en una época, casi un deporte.

 

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