La conmoción que causó a nivel provincial y nacional la muerte del intendente de Hipólito Yrigoyen, Jorge Cortés, puso a la rotonda de las rutas 6 y 16 en el centro de la polémica. Sobre todo después de que El Diario Sur revelara que minutos después del accidente de Cortés, otro automovilista despistó en el mismo lugar y su vehículo quedó montado sobre el BMW, pasando muy cerca de los policías que ya trabajaban en el lugar.
Tras la muerte del intendente, la rotonda trágica quedó en el ojo de la tormenta
El cruce de las rutas 6 y 16 es un escenario frecuente de accidentes graves. Cuando chocó Cortés estaba iluminada a medias.
Esa rotonda es un escenario frecuente de vuelcos y choques. Al momento en que se accidentó Cortés, las luminarias funcionaban, aunque no todas. Las principales críticas apuntan a que está mal señalizada y a que la iluminación (aun cuando anda) es deficiente. Especialistas incluso señalan que la rotonda tiene un defecto en su diseño original, que hace que sea muy cerrada y por ende más peligrosa.

Consultados por El Diario Sur, desde el Municipio sumaron otro motivo: No sabemos si este es el caso, pero hay una realidad y es que la gente maneja a gran velocidad por la ruta 6. Si se respetaran las velocidades máximas, la gran mayoría de estos accidentes se evitarían. No se puede circular a 150. También abonaron a la teoría del defecto de diseño pero recordaron que es una responsabilidad de Vialidad de la Provincia.
Los inviernos de 2017 y 2018 fueron especialmente preocupantes por la cantidad de siniestros que se registraron en el lugar. En jornadas en las que se combinó la falta de iluminación con neblina llegó a haber varios choques con horas de diferencia. Con las luminarias sin funcionamiento, el Municipio había improvisado tachos con fuego que la señalizaban de forma provisoria por la noche.

