“¿Por qué sos así? ¿Tus papás también son como vos?”. Esas eran algunas de las preguntas que escuchaba Ruben Rojas de parte de sus compañeros de la Escuela Primaria 25 de Alejandro Korn cuando, de niño, su estatura de talla baja comenzaba a manifestarse y quedaba cada año “más abajo” del resto de los chicos. “Por suerte nunca sufrí bullying y siempre tuve amigos. Pero me hacían muchas preguntas y en el pueblo me miraban mucho. Era una novedad, una curiosidad, no había información sobre el tema”, cuenta Ruben ante El Diario Sur en su casa del barrio Versailles, donde también atiende un pequeño almacén junto a su madre.
Día de la Talla Baja: la historia de Ruben Rojas, comerciante de Alejandro Korn
Ruben tiene 52 años, tiene la condición de talla baja y atiende un almacén en su casa de Alejandro Korn. Su historia de vida y su activismo.
De 52 años, Ruben, además de comerciante, tiene varias pasiones artísticas. En la adolescencia empezó a bailar folklore y se destacó como integrante de ballets locales. También aprendió piano y tocó en diferentes grupos. Y aprovechó su voz grave para hacer cursos de locución y participar en programas de radio de la zona. En los últimos años se enfocó en el activismo: forma parte de la Alianza Argentina de Pacientes (ALAPA) y sueña con fundar una asociación que nuclee a personas con talla baja u otras discapacidades en la región.
La condición de Ruben, que mide un metro treinta, se define como acondroplasia, y afecta a una de cada 25 mil personas. De acuerdo a la Guía de Información para padres, familiares y pacientes del Hospital Garrahan, la enfermedad es provocada por un cambio en un gen que genera brazos y piernas más cortas, cabezas más grandes (macrocefalia) y rasgos faciales menos desarrollados. Desde niños las personas con acondroplasia (vulgarmente llamada enanismo) requieren muchos cuidados, y tienen propensión a tener problemas de columna, en las piernas y respiratorios.
En el caso de Ruben, no se trata de una condición hereditaria: su madre, su padre (fallecido) y su hermana (un año mayor) son “lungos”, como les dice él, de altura estándar. “Por suerte me criaron con mucho amor. A los tumbos, porque no había información sobre la talla baja, pero aprendieron mucho y siempre están para mí”, resalta.
En cuanto a su salud, pasó por tratamientos de kinesiología por reiterados dolores de columna, pero fuera de eso, tiene un buen estado físico. “Trato de no excederme con la comida y de salir a caminar, porque con esta condición uno no se puede descuidar”, describe, rodeado de cajas de mercadería del almacén.
Su casa está adaptada para su altura, y atrás del mostrador cuenta con peldaños para poder alcanzar los productos más altos de la góndola. Pero afuera, en el mundo exterior, tiene que lidiar con muchas hostilidades, como todas las personas de talla baja. Los colectivos, los inodoros, las bachas, las barras de los bares, los cajeros automáticos, las ventanillas para hacer trámites y los porteros eléctricos suelen estar fuera de su alcance, por lo que necesita de asistencia.
Pero no se trata solo de problemas físicos. “La talla baja es la única discapacidad que ha sido causa de burla en el mundo. Siempre se nos presentó como los enanos, los deformes, de forma bizarra o cómica en la televisión. Pero la verdad es que es una discapacidad como cualquier otra y ahora eso está cambiando. Logramos que ya no se nos diga más enanos y que haya más conciencia sobre esta condición, que le puede tocar a cualquiera”, marca Ruben. Y destaca como referente a Peter Dinklage, actor de talla baja de la serie Game of Thrones, que fue multipremiado.
A pesar de las obvias dificultades, Ruben asegura que siempre tuvo una vida social activa, excepto por un período depresivo que atravesó en el final de su adolescencia. “Me quedé encerrado entre cuatro paredes, como le pasa a mucha gente talla baja, que no sale por el miedo a las miradas. Pero me dije que no podía dejarme ganar por la depresión y que tenía que salir adelante”, relata. También refleja que a lo largo de su vida siempre tuvo novias de altura estándar y que el romance “por suerte nunca fue un problema” para él.
En el marco del Día de las Personas con Talla Baja que se celebra este miércoles 25 de octubre, Ruben, desde su rol de activista, busca transmitir confianza a quienes tienen la condición: “Es una fecha para no tener vergüenza, para estar orgullosos, y saber que se puede pelear e ir para adelante”.


