San Vicente | Malvinas | Domselaar | Eduardo Gil

Los pibes de Malvinas: "Pensaba que si no me habían matado los ingleses, nada me podía matar"

El testimonio de Eduardo Gil, del Centro de Héroes de Malvinas de San Vicente.

El vecino de la localidad de Domselaar Eduardo Gil no ahorra detalles a la hora de contar su experiencia en la Guerra de Malvinas. Desde la inocencia de ofrecerse como voluntario a los 18 años para ir a las islas, “pensando que era un paseo”, hasta los dos meses llenos de situaciones extremas, buscando estrategias para sobrevivir. “Llega un momento en el que te acostumbrás al olor a sangre”, apunta.

Las experiencias del veterano de Malvinas Eduardo Gil en San Vicente

Tardó más de 15 años en desbloquear el recuerdo que más lo marcó de la guerra: cuando, tras la rendición argentina, trabajó transportando cuerpos de compañeros caídos en el campo de batalla. “En un momento se iba un helicóptero y me decían que entrara, pero me quise quedar, estaba desesperado por seguir buscando a mis compañeros, saber si estaban vivos”, suma.

Según Eduardo, ese impulso fue producto del “estado catatónico” en el que entró cuando le tocó servir como enfermero en el hospital de campaña. “Primero fui porque estaba con un problema de hemorroides muy fuerte. Y al día siguiente empezaron a caer heridos y no daban abasto, entonces me pusieron de enfermero. Entraban chicos con agujeros por todos lados. Uno se me murió en los brazos y ahí hice un click. Me preguntaba ‘¿dónde mierda estoy?’”.

Después de las experiencias con la sangre, los días sin dormir y los pies congelados en el agua de las trincheras mientras explotaban las bombas, para Eduardo, en el continente “empezó otra guerra”. Se dio cuenta que no podía hablar de la guerra a menos que se alcoholizara, y pronto se volvió adicto a la bebida y luego a la cocaína. Llegó a tener brotes de violencia que lo hicieron desconocerse. Más de diez años le llevó reponerse, con asistencia psicológica y apoyo familiar. Hoy es padre de dos hijos, tiene dos nietos y está en pareja, en la tranquilidad de los aires de campo. “Yo pensaba que por haber sobrevivido a la guerra era invencible, que si no me mataron los ingleses nada me podía matar, pero fue muy importante buscar ayuda”, remata.

Leé también: Dengue en San Vicente: detectaron el primer caso en el distrito

Dejá tu comentario