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San Vicente: la historia de la comerciante que atiende a perros callejeros sobre la avenida 25 de Mayo

Vanesa Moreira, dueña del bazar “Los Mellis”, les da refugio y alimento a perros sin hogar. También intenta encontrarles una familia. Recibió amenazas de otros vecinos.

En San Vicente, la vereda del bazar “Los Mellis” se convirtió en un hogar para unos nueve peros callejeros del centro de la ciudad. Allí, sobre la avenida 25 de Mayo, a metros de la plaza Mariano Moreno, los animales encuentran un espacio para descansar y alimento gracias a la solidaridad de Vanesa Moreira, quien tiene 49 años y es la dueña del comercio junto a su marido.

Embed - Solidaridad: La comerciante de San Vicente que atiende perros callejeros en su vereda

“Simplemente surgió. Cuando teníamos el bazar más chiquito empezaron a venir los perros y les dábamos de comer. La mayoría seguía su rumbo, pero algunos se quedaban”, relató Vanesa en diálogo con El Diario Sur.

La rutina comenzó con un solo perro, llamado “Pitolindo”. “Empecé poniéndole un cartón, después conseguí un canasto y de ahí aparecieron más. Primero era uno, después dos, tres, cuatro… y no pararon de llegar”, recordó.

Cabe destacar que, según contó la vecina, muchos de los animales llegan enfermos o en malas condiciones. Vanesa se encarga de atenderlos con medicación, además de coordinar castraciones: “La mayoría vienen con sarna o con cositas que hay que tratar. Es un trabajo, pero cuando uno hace algo con amor no pesa”.

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Para los perros, la vereda del bazar se transformó en un espacio seguro donde descansar.

Para los perros, la vereda del bazar se transformó en un espacio seguro donde descansar.

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“Una clienta subió un video y explotó todo. Gente que no conozco me trae bolsas de alimentos, ropa o lo que haga falta. Recibo mucho amor”, destacó Vanesa. Y también remarcó que recibe apoyo de su familia: “Cuando yo no estoy, mi esposo y mis hijos se ocupan. Les digo: denle la medicación, fíjense en la comida. Es una forma de darles un ejemplo de responsabilidad con los animales”.

Para los perros, la vereda del bazar y el kiosco contiguo se transformaron en un espacio seguro: “Ellos saben que ahí encuentran reparo cuando llueve, hay tormenta o cohetes. No tienen familia, entonces nosotros pasamos a serlo”.

Sin embargo, Vanesa reconoce que no es fácil sostener esta iniciativa. “El alimento es lo más costoso, pero muchos me ayudan. Después está el trabajo de limpiar todos los días, porque esto es un lugar público. Hay que estar atenta, pero yo los amo”, sostuvo.

A pesar de las dificultades, asegura que no se arrepiente. “Ante la crueldad y la desidia del ser humano, lo mejor que podemos hacer es redoblar la apuesta. Vos tirás uno, yo te cubro cuatro. Ellos se lo merecen”, concluyó.

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Vanesa se encarga de atender a los perros con medicación y de coordinar castraciones.

Vanesa se encarga de atender a los perros con medicación y de coordinar castraciones.

Amenazas y conflictos

No todos los vecinos están de acuerdo con la iniciativa de Vanesa Moreira, quien contó que recibió quejas por los ladridos y hasta amenazas contra los perros: “Un señor me dijo que iba a venir a matarlos a palos. Ese mismo día desapareció uno, Catrasca, y estuve muy preocupada”. La comerciante aseguró que ya se comunicó con Zoonosis para garantizar que los animales estén controlados y destacó que no se trata de perros violentos.

“Entiendo que a algunos no les guste, pero de ahí a amenazar hay un abismo. Estos animales no tienen la culpa: la tienen quienes los abandonaron. Y si no estuvieran acá, también andarían en la calle persiguiendo a las motos”, afirmó.

El sueño de la adopción

Algunos perros que se encontraban en la vereda del bazar “Los Mellis” lograron encontrar una familia. “Ya dimos dos en adopción, que es muchísimo. No son cachorros fáciles, sino animales que vienen de la calle, con su historia y sus mañas”, explicó Vanesa Moreiro, dueña del comercio.

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