El coleccionismo de autos a escala forma parte de la historia de una familia de Llavallol que comenzó con el abuelo de Joaquín, continuó con su padre, Norberto, y llegó hasta él. Con los años, aquella afición se transformó también en una actividad vinculada con la búsqueda, venta e intercambio de piezas.
De abuelo a padre y de padre a hijo: la historia de una familia de coleccionistas en Llavallol
Juntan autos a escala, juguetes y otros objetos. La pasión comenzó dentro de la familia y creció con la venta por Internet. Tienen un local en Llavallol.
“Ya viene de mi abuelo, siguió mi viejo y seguí yo”, contó Joaquín, en diálogo con El Diario Sur, quien se dedicó principalmente a los autos a escala. Su padre, en cambio, también tenía intereses sobre otros objetos: “Mi viejo sí tiene colecciones de Coca-Cola, cerveza. De hecho tenemos una lata original de Bieckert, la marca de acá de Llavallol”.
La pasión por las miniaturas comenzó mucho antes de que existiera un espacio físico para exhibirlas. Joaquín y Norberto llevan alrededor de diez años vendiendo por Internet y los últimos dos en un local sobre la Av. Frías.
A partir de su propia experiencia como coleccionistas, comenzaron a buscar piezas que también eran requeridas por otros aficionados y la posibilidad de traer productos del exterior fue otro de los factores que impulsó la actividad. Así, la búsqueda de determinados modelos pasó a estar vinculada no solamente con el interés personal, sino también con las necesidades de otros coleccionistas.
El mundo de los autos a escala reúne a personas con intereses muy diferentes. Algunos buscan completar una colección, otros persiguen un modelo determinado y también están quienes encuentran en una miniatura el recuerdo de un vehículo de su infancia.
“Muchos buscan los Hot Wheels, pero hay de todo”, explicó Joaquín. “Vienen chicos, vienen grandes que compran para regalar, buscan el auto que tuvieron cuando eran unos nenes”, agregó.
En ese universo, justamente la marca Hot Wheels ocupa un lugar importante. Joaquín y su padre lograron reunir una colección muy grande de modelos antiguos, con piezas correspondientes a las décadas de 1980 y 1990 que actualmente son difíciles de encontrar.
La antigüedad de una pieza puede ser uno de los elementos que despierta el interés de los coleccionistas, pero no es el único. “Todo depende del tamaño, la marca, el fabricante, y si es algo muy puntual de la que hubo pocas unidades”, detalló Joaquín al explicar cómo pueden variar los valores dentro de este mundo, con precios que van desde los $5.000 hasta $500.000.
Autos que remiten a películas y a la infancia
La actividad tampoco se limita a los modelos tradicionales. Las películas y las series forman parte de las búsquedas de los aficionados y generan interés por determinadas réplicas.
Entre los modelos que aparecen se encuentran el General Lee (de la serie Los Dukes de Hazzard), los autos relacionados con Batman y los vehículos de James Bond. Joaquín explicó que algunas de estas piezas son difíciles de conseguir en Argentina, lo que incrementa el desafío para quienes buscan incorporarlas a sus colecciones.
También existen réplicas de vehículos argentinos que fueron comercializadas como parte de colecciones de revistas y diarios. “No hay mucha cantidad, pero se pueden conseguir”, señaló.
El espacio donde se pueden encontrar estos modelos está ubicado en la Av. Gral Frías 2353, en Llavallol, abierto de lunes a viernes de 10 a 16 hs y además el segundo sábado de cada mes, de 14 a 18 hs.
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