San Vicente |

Cristian Espinoza: “Mi primer deseo es seguir en Boca

Es de Alejandro Korn. Tiene 23 años y quiere seguir en el Xeneize, buscando más minutos en cancha. Fue campeón en Huracán, jugó en la Selección juvenil y pasó por España. Vuelve a su barrio todas las semanas, y se define como “familiero”.

Cristian Espinoza tiene 23 años y juega en la Primera de Boca. Pero escapa al estereotipo de futbolista con hábitos nocturnos y que frecuenta muchas chicas a la vez. Él mantiene un perfil muy bajo y casi todos los días, después de entrenar, vuelve a su barrio, a Alejandro Korn, para pasar tiempo con su familia. Está de novio hace ocho años con Agostina Aguiar, una chica de su edad, hija del director técnico que tuvo Cristian en el club El Rosedal, en sus inicios.

Llegó a Boca a mediados del año pasado, a préstamo luego de su paso por clubes de segunda división de España (el Villarreal es dueño de su pase). No tuvo la cantidad de minutos en cancha que hubiese querido, a la sombra de Cristian Pavón, que jugará el Mundial de Rusia. Incluso algunas especulaciones marcaron que no sería tenido en cuenta por Guillermo Barros Schellotto para jugar en lo que queda del año.

Pero él no  quiere volver a España. “Mi primer deseo es quedarme en Boca. Seguir peléandola. Se vienen seis meses muy importantes para el club porque vamos a jugar Libertadores, campeonato local y Copa Argentina. Creo que se van a dar los espacios”, confía en diálogo con El Diario Sur.

Define al mundo boquense como “impresionante”. “Cuando me llegó la oferta ni lo dudé. Es increíble la gente, lo que se vive en cada partido, la obligación de ganar siempre. Es un gran  desafío”, cuenta.

Pero también recuerda que su llegada a la primera división del fútbol estuvo plagada de sacrificios. Cuando era adolescente, viajaba dos horas todos los días desde el barrio Santa Ana –donde aún vive su  familia- hasta Parque Patricios, para entrenar en Huracán. Tuvo que negociar cada minuto de clase que perdía por llegar tarde de las prácticas, y así logró terminar la secundaria sin haberse llevado materias nunca.

Para la misma época, en 2013, le llegó el turno de debutar con la camiseta del Globo. Y le tocó ser protagonista en un grupo que quedó en la historia del club al conseguir el ascenso a primera, la Copa Argentina 2013/2014 y la Supercopa 2014. “Era un plantel muy competitivo, y desde la humildad, siendo conscientes de nuestras limitaciones, logramos grandes cosas”, sostiene.

Su nivel destacado le permitió jugar en el Sudamericano y el Mundial sub-20 de 2015. Y también de los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde la actuación argentina no fue la mejor, pero Cristian rescata la experiencia. “Es increíble. Están las figuras más importantes al lado de cualquiera”, resalta.

En España, jugó en el Valladolid y  en el Alavés. Y sufrió una lesión en la tibia que lo dejo más de tres meses afuera de las canchas. “Ese fue uno de los momentos más duros. Lo pude superar gracias a mi mujer, que estuvo siempre conteniéndome con mis broncas por no poder jugar, además de estar lejos”, reflexiona.

Dice que es “familiero”, y que haber pasado ese tiempo lejos de casa lo hace valorar “las pequeñas cosas” con su gente en Alejandro Korn. Está casado hace dos años y tiene ganas de ser papá. Mientras, estudia inglés. Y se ilusiona con un futuro lleno  de logros.

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