A Carlos Olaran todavía se le pone la piel de gallina cuando recuerda el gol que en la Supercopa de 1988 Néstor la Tota Fabbri le hizo a River en el último minuto del partido y puso en silencio al Monumental. Ese final agónico le permitió al Racing que dirigía Alfio el Coco Basile coronarse campeón de América en la final ante Cruzeiro, en Brasil, por 2 a 1. El grupo de jugadores, entre los que estaban Ubaldo Matildo Fillol, Ruben Paz, Mencho Medina Bello y Toti Iglesias, quedó en la historia grande del club de Avellaneda. Fue una campaña gloriosa, define Olaran ante El Diario Sur.
La increíble historia del campeón de América que vive en Domselaar
Carlos Olaran fue campeón con Racing en la Supercopa de 1988. Hoy es vecino del pueblo y tiene muchos amigos.

Ese defensor titular del Racing campeón del continente tiene hoy 57 años y vive en Domselaar desde 2011. Estábamos cansados de Capital en ese entonces, y mi mujer vio que vendían un terreno por 40 mil pesos. Yo le decía que tenía que la cifra debía estar en dólares, pero al final era cierto. Y la verdad que nos encanta. Es muy tranquilo y la gente muy amable. Me hace acordar al pueblo en el que me crié, Alejandro Roca, de Córdoba, cuenta el ex jugador, que tiene su casa en el barrio privado Domselaar Chico y trabaja como entrenador de fútbol de categorías juveniles en el country Saint Thomas de Canning.
Olaran aprovecha el estilo de vida tranquilo de la localidad para acompañar en bicicleta a su esposa Vanesa Crocce, que trabaja como profesora de educación física en escuelas rurales de la zona. Cada domingo organizan bicicleteadas por los caminos agrestes e invitan a los vecinos. También rescatan a perros de la calle con dificultades.

Con el correr de los años, se fue haciendo amigos: A mí no me gusta andar diciendo que fui futbolista, pero me reconoció el guardabarrera de la estación de trenes, que había sido de la hinchada de Racing en la época de la Supercopa. Después también me conoció el ferretero, un almacenero y el veterinario.
La hazaña con Racing
Los hinchas de Racing recuerdan el éxito de 1988 casi como una epopeya. Por aquel entonces, la situación económica del club era compleja, y los jugadores llegaron a estar meses sin cobrar. Cuando nos depositaban la plata teníamos que ir corriendo al Banco Provincia porque sabíamos que los últimos tres que llegaban no iban a cobrar. Después nos prestábamos plata entre nosotros. Muchas veces dudamos si salir a jugar, pero al final lo terminábamos haciendo por la gente. Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar, y haber escrito una página de gloria en la historia de un club grande es algo impagable, relata. Y asegura que por el cariño de la gente se volvió hincha de Racing, a pesar de haber simpatizado primero por Talleres en su Córdoba natal.
Olaran está lleno de recuerdos de esa Supercopa, que fue la primera que se había organizado y que reunía a todos los campeones de Copa Libertadores. Dar la vuelta olímpica en la cancha del Cruzeiro fue algo sensacional. Nos abrían los grifos del riego para mojarnos, pero nosotros seguimos igual, describe. Y rememora que a pesar de haber vuelto al país un jueves a la madrugada, el aeropuerto de Ezeiza estuvo lleno de hinchas que festejaron el título junto al plantel.

La carrera de Olaran, que jugaba como lateral por derecha, había empezado en Argentinos Juniors, adonde se había probado con 16 años, recién llegado de Córdoba. Después pasó por Chacarita y luego por Racing, hasta que en 1990 emigró a Israel. En el país hebreo estuvo siete años, juegó en diferentes clubes y ganó un título local, además de haber alcanzado una buena participación en la Copa de Europa. Fue justo en la época de la Guerra del Golfo, así que los misiles pasaban por encima de mi casa. Pero fue una gran experiencia, aprendí mucho, reflexiona.
En la recta final de su carrera se probó la camiseta de All Boys y en 2001, con 41 años, le dijo adiós al fútbol profesional. Todavía me sentía bien, pero ya era tiempo de dejarle el lugar a los más jóvenes, comenta. Pronto empezó a trabajar en Saint Thomas.
Esta semana, el campeón que decidió afincarse en Domselaar tuvo un nuevo reconocimiento. A 30 años de la hazaña de Racing en la Supercopa 88, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires distinguió a todos los miembros del plantel. Y Carlos estuvo presente.


