Esteban Echeverría | Monte Grande | vivero | “Los plátanos”

El vivero de Monte Grande famoso por sus rosas lleva 60 años en actividad, atendido por su fundador 

Carlos Maggiore fundó el negocio cuando tenía 20 años y ahora, a los 80, sigue podando las plantas. Tiene 120 variedades de rosales que trae de Río Negro.

“Mientras me sienta bien y Dios me de salud voy a estar acá, después seguirán mis hijos”, sostuvo Carlos Maggiore, quien tiene 80 años y fundó su vivero “Los plátanos”, ubicado en Ramón Santamarina 398 (Monte Grande), hace 60.

A pesar de su edad, Carlos decide seguir trabajando: “A mí me encanta lo que hago, es una pasión, mientras tenga vida y me sienta bien voy a seguir”. Su esposa se llama Mirta y tiene 73 años, mientras que sus hijos, Miguel, Carlos y Cintia, lo ayudan a sostener el vivero.

“Mis hijos me ayudan, las plantas vienen a raíz desnuda en paquetes. Yo las podo y ellos las plantan y acomodan”, contó Carlos a El Diario Sur.

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Hoy en día, el vivero cuenta con 120 variedades de rosales que vienen de Río Negro, debido a esto, los vecinos también conocen al lugar como “Rosas de Río Negro”. Por otro lado, el espacio cuenta con varios invernaderos para plantas frutales, de cítricos, suculentas y cactus. Cada uno tiene un armado especial, con diferentes tejidos para la mejor conservación y cuidado de las plantas que no pueden estar expuestas al sol.

“Actualmente sigue muy vigente, mejor que nunca”, remarcó Carlos y agregó que van los mismos clientes desde hace muchos años, pero también nuevos: “Algunos vienen desde bastante lejos, como Lobos o Cañuelas, porque nos recomiendan”.

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De salvarse de milagro a empezar con el negocio de su vida

De pequeño, Carlos Maggiore vivía en Italia. A los 9 años, vino a Monte Grande, Esteban Echeverrría, junto a su familia. “A los 10 me empezó a gustar todo el tema de las plantas, y un hombre que conocía me enseñó mucho, me hizo un cajón y salí a vender plantitas de flores por los barrios de alrededor”, contó Carlos a El Diario Sur.

Con el paso del tiempo, su padre le compró una bicicleta y, más adelante, un carrito: “Iba progresando, así que cuando cumplí los 18 me compré un camión para llevar más mercadería e ir a ferias”.

A sus 20 años, Carlos fue arrollado por el tren cuando cruzaba con su camión por el paso nivel de la calle Dardo Rocha. “Me llevó 200 metros con el camión y estuve 5 días sin conocimiento, pero me recuperé y a los 15 días estaba trabajando otra vez”.

Debido a los daños, las autoridades del ferrocarril le dieron a Carlos una indemnización, con la cual decidió comprar el lugar donde actualmente se encuentra su vivero “Los plátanos”.

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