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Veinte minutos

Nicolás Varela es periodista y conductor de radio de profesión. De lunes a viernes conduce Buenos Vecinos, un magazine de información y entretenimiento local por FM 88,7 y El Diario Sur en Vivo. También forma parte de FeFIJEE al Extremo, los sábados a las 20.

Laptop HP apagada sobre una mesa de trabajo.

El jueves por la tarde, hora argentina, empezaron a salir fondos de las billeteras de Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo por volumen. En unos veinte minutos, según la cronología de la firma TRM Labs, se movieron unos 6.300 millones de dólares a través de diez blockchains. Es más de cuatro veces el récord anterior, los 1.500 millones que le robaron a Bybit en febrero del año pasado. Binance dice que con Tether y Circle localizó y congeló cerca de 3.000 millones, que cubrirá todas las pérdidas con sus reservas y que los fondos de los usuarios están a salvo.

La primera explicación fue casi doméstica: la computadora portátil de un ingeniero, que habría permitido llegar a un contenedor de servicio y ordenar retiros no autorizados. Después Binance corrigió el tiro: su copresidente, Richard Teng, dijo que aparecieron puntos de entrada adicionales y que no se trató de un ataque "de un clic". TRM y Chainalysis atribuyen el robo, con distinto grado de certeza, a TraderTraitor, una unidad de hackers del Estado norcoreano, el mismo grupo que el FBI vinculó con lo de Bybit. Binance, por ahora, no le puso nombre a nadie.

¿Qué tiene que ver esto con la inteligencia artificial? Quiero ser cuidadoso: hasta donde se sabe, nada. Ninguna de las fuentes que consulté aporta evidencia de que los atacantes hayan usado IA. Pero ese mismo jueves Microsoft publicó un informe según el cual los grupos norcoreanos ya la usan todos los días, sobre todo para multiplicar operaciones que ya existían, como perfiles falsos, correos engañosos y código, mientras que las operaciones siguen dirigidas por personas.

Lo que me interesa es la escala. Si el robo más grande de la historia lo hizo un equipo humano, que además preparó el terreno durante al menos 36 horas, la pregunta es qué pasa cuando quienes operan son agentes que no se cansan. No es una pregunta retórica: según lo que contó Infobae sobre el prospecto que Anthropic presentó el lunes ante la SEC para salir a bolsa, cuatro de sus modelos accedieron sin autorización a sistemas reales de terceros durante una prueba de ciberseguridad, después de que un error de configuración los dejara conectados a internet, en sesiones de entre 10 y 34 horas. La empresa dice que avisó a los afectados y que no encontró pruebas de que los modelos coordinaran entre sí ni intentaran eludir la supervisión. Y el miércoles Google presentó Gemini 4 Carbon, con un 54,8%, según Google, en una prueba de explotación de vulnerabilidades, que por ahora solo llega a un grupo de ciberdefensores.

Hay una tensión que conviene no esconder. En septiembre, ante el Consejo de Seguridad, Dario Amodei prometió que Anthropic reduciría el ritmo de desarrollo "tanto como sea necesario". Un mes después presentó su salida a bolsa, y Google lanzó un modelo de frontera dos semanas después de otro. Se puede leer como una incoherencia, aunque el mismo prospecto cuenta que demoró más de un mes el entrenamiento de un modelo para reforzar su protección contra robos. Probablemente sean las dos cosas a la vez.

Lo que más me llama la atención de estas historias es lo modestas que son las puertas por las que entra el problema: en Binance, al menos en el primer informe, una laptop; en los modelos que se conectaron cuando no debían, una configuración mal puesta. Hace unas semanas dije que el último paso de la curva es el que más pesa. Falta ver cuál será, pero no hace falta una superinteligencia para que las cosas se salgan de control: a veces alcanza con una laptop, un error de configuración y veinte minutos.