La directora pedagógica del Colegio Grilli Canning, Verónica Irabedra, expresó que a pesar de ser "convencidos de la importancia de la presencialidad", el contexto de pandemia permitió "descubrir nuevas habilidades que son excelentes y hay que potenciar" en la educación.
¿Cómo fue para el Colegio Grilli adaptarse a la educación virtual, siendo que ya tenían canales de comunicación virtuales previo a la pandemia?
En pocos días tuvimos que transformar una escuela pensada para la presencialidad en una escuela virtual que nos permitiera sostener la manera en la que venimos trabajando. Rápidamente nos pusimos en ello; nosotros tampoco sabíamos cómo teníamos que hacerlo. Pero teníamos un camino ya realizado de trabajar en la virtualidad, los papás ya conocían una plataforma por la cual nos comunicábamos con ellos virtualmente, los chicos también trabajaban en la virtualidad algunas cosas. Lo que hubo que hacer fue profundizar y extender. Nuestro desafío fue seguir trabajando como veníamos, pero en otro formato y revisar cómo los chicos podían acceder a internet desde sus casas y cómo íbamos a dar los contenidos. Una selección de qué cosas íbamos a dar y cómo las íbamos a dar porque ahora no está el docente presente para dar esa explicación. Hubo que aprender a usar nuevas herramientas tecnológicas, pero es más importante el propósito que la herramienta.
Al ver que el aislamiento se alargaba ¿qué tuvieron que readaptar?
En principio queríamos llevar la escuela presencial a la escuela virtual, en cantidad de horas, por ejemplo. Pero nos dimos cuenta que era imposible porque se volvía contraproducente para los chicos tantas horas frente a la pantalla. De hecho, organizamos grupos reducidos de alumnos tanto de mañana como de tarde para que los chicos tengan a su docente a través de distintas plataformas.
Creamos un sistema que nos dio mucho resultado teniendo clases con el grupo completo algunos días y otro con grupos reducidos de alumnos. Para que los chicos no pierdan el contacto entre ellos ni el contacto más directo con el docente. Una de nuestras preocupaciones principales era mantener lo vincular, que los chicos siguieran vinculados al docente. Que el docente esté atento a las emociones de los chicos y las familias mediante una comunicación fluida.
¿Cómo lo tomaron en casa padres y chicos?
Hay realidades variadas. Hay que sostener mucho lo vincular y las emociones porque las familias también se tuvieron que reorganizar porque hay papás trabajando en casa, no hay una computadora por cada miembro de la familia, y como escuela tuvimos que escuchar lo que pasaba en cada casa. Y siempre tratar de estar atentos a que los chicos no se desmotiven. Por eso no sólo se trata de el objetivo de la herramienta tecnológica, sino también variar y ser creativos para que los chicos vengan a la clase. Tenemos un 90% de los chicos que asisten a las clases y esto es gracias a las familias y los docentes y los chicos.
Interactuar con originalidad más allá de un docente hablando en la pantalla durante dos horas...
El docente tiene que ser guía y acompañar el proceso. Entiendo que un video de puede ser poderoso para algunas cosas, pero la explicación del docente no puede faltar. Desde la neurociencia se sabe que un chico no soporta más de 40 minutos de atención frente a una persona explicando. Entonces los tiempos tiene que ser distintos, o tener algún tipo de recreo cerebral. A veces los papás nos piden que estén más horas, y les hacemos entender que el tiempo no garantiza la calidad.
Grilli trabaja mucho con nuevas tecnologías ¿estaban preparando a los alumnos y padres para un momento así?
No tan así. Somos convencidos de que la presencialidad es fundamental. Pero sí hace muchos años que venimos trabajando en otra manera de enseñar, que tenga que ver con las habilidades y la comprensión del alumno. Entonces desde ahí a nosotros nos fue bastante más fácil llegar a las casas y llegar a los alumnos.
¿Y hubo herramientas o formas que puedan llegar a perdurar más allá del contexto de pandemia?
Descubrimos cosas nuevas que vamos a potenciar porque fueron excelentes. Como reuniones de padres virtuales. Ciclos de charlas con profesionales para los papás, también. Hay cosas que la virtualidad nos vino a demostrar que nos acercan más a la familia y a estar más juntos, y esas las vamos a seguir potenciando.
¿Ya trabajan en el futuro? ¿Cómo imaginan la vuelta a las aulas?
En el Grilli siempre nos pensamos desde el futuro. Deseamos profundamente que sea este año la vuelta a clases presenciales. No lo sabemos, pero nos estamos preparando para eso. Estamos preparando protocolos para que la familia tenga la confianza de saber que la escuela le va a dar la seguridad para que sus hijos puedan volver físicamente a la escuela. Y por otro lado estamos trabajando con los equipos directivos en lo que llamamos “la nueva escuela presencial”.
¿Crees que esta generación de alumnos y docentes sale mejor preparada para el futuro del mercado habiéndose tenido que adaptar por la fuerza a estas tecnologías?
Si algo nos vino a demostrar la pandemia es que a lo mejor estábamos enseñando desde la tecnología otras cosas. Los chicos y los adultos manejan la tecnología porque manejan redes y WhatsApp, pero manejar la tecnología es otra cosa. Entonces en el futuro lo que un docente no puede dejar de tener son habilidades tecnológicas. Porque ahora sabemos que esto es indispensable. Los chicos son los grandes héroes de toda esta situación.

