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"Esto es un ataque a la libertad religiosa"

Mientras continúa la medida de fuerza en la puerta del Country El Venado, el presidente del Consejo del barrio denunció haber recibido agresiones y ataques antisemitas cuando quiso entablar diálogo.

En medio del conflicto por el que trabajadores del gremio UTEDYC cortan el acceso al Country El Venado, el presidente del Consejo Directivo del country, Carlos Broitman, se defendió de las acusaciones y dijo haber sido agredido cuando quiso acercarse a dialogar. Además, denunció contenido antisemita en la manifestación, y cuestionó los motivos detrás de la medida.

"Cuando quise acercarme a hablar con el secretario me rodearon, me amenazaron, todo delante de la policía, que mira sin hacer nada. Me tiraron agua en la cara, me escupieron, querían obligarme a que me sacara la kipá. El conflicto no escaló porque por mi trabajo se como manejarme en estas situaciones, pero si yo trataba de sacarme el agua de la cara, terminaba en el hospital”, explicó.

"Eligieron particularmente este día, y en este horario, porque saben que hoy es el Shabbat, y que muchas personas en el barrio lo celebran. Muchas vienen caminando, no usan el auto, y se encontraron con esta situación en la puerta, con gomas prendidas fuego, con gritos antisemitas. A la gente que ven con una kipá los atacan, me dijeron que no me iban a dejar acercarme hasta que no me sacara la kipá, que es algo que no voy a hacer. Esto no solamente es un atropello a los vecinos y a la gente que viene a visitar el barrio, testo es un ataque deliberado a la comunidad judía y a la libertad religiosa”, argumentó Broitman.

Respecto a los reclamos que expresó el sindicato, el presidente del Consejo Directivo fue tajante, y aseguró que "es todo mentira”.

"Armaron todo esta cuestión, todo este conflicto, y no se dan cuenta de que esto es un barrio, no es una empresa. Esto no es una fábrica ni una empresa particular, la dirección del country es un consejo de propietarios formado por las misma personas que vivimos acá. Tenemos más de cien personas trabajando, a las que siempre se les pagó y se les brindó todo lo que necesitan para hacer un trabajo de excelencia. A nuestros electricistas, el country mismo les paga los cursos de especialización, por ejemplo”, explica.

"Estuvimos cuatro meses probando, con la gente del sindicato, y el barrio cayó en un total estado de abandono. Encontrabamos a los tractoristas durmiendo la siesta. Los mandabamos a hacer una zanja y se iban a tomar mate. Se enojan porque controlamos trabajen. ¿Tengo que dejarlos que duerman la siesta cuatro horas en horario de trabajo? A la persona que se despidió esta semana fue porque no cumplía con sus tareas”, agrega Carlos Broitman, y concluye opinando que detrás de la medida de fuerza se encontraba "un ataque contra la libertad de religión y contra la libertad de trabajo. Están apurando a los trabajadores que vinieron hoy queriendo entrar a trabajar para que se presente con ellos. La gente del country quiere trabajar, es gente muy idónea y que trabaja con nosotros hace mucho tiempo. Y ahora se encuentran con que son ellos los que deciden quien pasa y quien no pasa al country, habiendo acá trabajadores, familias, personas mayores, gente religiosa que está celebrando el shabbat. Pero resulta que ellos son los que deciden quien tiene que entrar y quién no, con la Policía al lado mirándolos. Es una vergüenza”, concluye.

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