Columnista |

Asumió el presidente Macri

Más allá de las "fotos" emblemáticas, busquemos que la justicia sea imparcial y eficiente. Todos iguales ante la ley

Mauricio Macri asumió la Presidencia de la Nación después de la elección de octubre.

No se trata de un eufemismo. Sí de leer sus decisiones efectivas que en forma directa o indirecta, enunciadas, ya tomadas o anunciadas, impulsa el poder ejecutivo después del 22 de octubre último.

El espaldarazo electoral (a nivel nacional) parece haberle dado la cuota de oxígeno necesaria para impulsar un importante número de reformas que se ajustan a lo que habría sido su plan de gobierno desde diciembre de 2015, pero recién ahora puede aplicar.

Al fin de la gratuidad de las transmisiones del fútbol, del discurso del presidente Macri se desprende que los abogados deberán recortar sus regímenes de licencias anuales, y también se anuncian reformas tributarias y laborales; privatizaciones de las centrales de generación de energía eléctrica; cambios en las estructuras sindicales (“no puede haber 3000 sindicatos en la Argentina); reducción del gasto público y político (“tenemos ordenanzas en el Congreso que sirven café o llevan expedientes y cobran más de 100.000 pesos o diputados provinciales con 80 empleados”); y modificar el sistema electoral (parece ahora avanza la idea de la boleta única en lugar del voto electrónico).

La reforma tributaria anunciada amenaza con poner en pie de guerra algunas industrias como la vitivinícola, de otras bebidas con alcohol y de las gaseosas azucaradas, que ya alzaron voces de alarma.

En cuanto a lo laboral se anuncia un año de blanqueo para que los  empleadores declaren sus relaciones laborales con una condonación de deuda por capital, intereses, multas y punitorios del 100% para los que lo hagan durante los primeros 6 meses. La propuesta también prevé: una reducción progresiva de las contribuciones patronales hasta 2022; la modificación del concepto de “trabajo” (pasa a ser una relación de cooperación entre las partes); modificaciones en el licencias por nacimientos y en el régimen de horas extras; la exclusión del SAC y otras bonificaciones y premios en la hora calcular indemnizaciones; la reducción a un año como plazo para iniciar juicios laborales y la prohibición de sumas no remunerativas.

A esta nueva situación política se le suma el nuevo huracán judicial del que ya escribí la semana pasada.

En relación a la detención del ex vicepresidente Amado Boudou, y a la viralización de las imágenes de la misma, me parece honesto señalar que creo se trató más de una innecesaria puesta en escena mediática que de un acto administrativo judicial. Entiendo que se busquen algunas “fotos” emblemáticas como mensaje, aunque también creo que lo importante es que finalmente se haga justicia. Y que la justicia sea realmente imparcial y eficiente. Cuando  esté por encima de los nombres propios seremos efectivamente todos iguales ante la ley.

Tal vez la foto de Boudou con esposas y las medidas anunciadas por el presidente Macri sean una oportunidad o punto de inflexión entre la pesada herencia recibida y la efectiva aplicación de los ejes de gestión que impulsa Cambiemos.

En el medio, como siempre, estamos los ciudadanos de a pie. Los que cada dos años ejercemos la potestad de avalar o rectificar caminos.

Buena semana.

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