Entre las escenas más humanas de los santos, creo yo, se encuentra la de Tomás, el discípulo que no logra aceptar enseguida lo que otros anuncian. Mientras los demás dicen haber visto a Jesús vivo después de la crucifixión, él responde con la siguiente frase: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y no meto mi dedo en el lugar de los clavos, y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Juan, 20; 25).
Historias de Santos: creer sin ver
Un repaso por la vida del apóstol Santo Tomás. Por Clara Milano.
No hay rebeldía en esas palabras, sino necesidad de comprender. Tomás expresa algo muy cercano a cualquier experiencia humana: cuesta aceptar una buena noticia cuando hay situaciones que nos duelen y que no entendemos.
Ocho días después, el relato evangélico sitúa nuevamente a los discípulos reunidos. Esta vez Tomás está presente, Jesús aparece y se dirige directamente a él: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado; en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”.
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En ese momento, la resurrección no aparece como negación del dolor vivido, sino que Jesús se presenta ante aquel Tomás con heridas y dudas. Luego de esto, Jesús dice: “Felices los que creen sin haber visto”.
En tiempos donde abundan las dudas, las incertidumbres y la necesidad de pruebas, Tomás deja una imagen cercana: alguien que necesita preguntar, tocar, verificar, antes de dar un paso interior. Y tal vez por eso su figura sigue interpelando en Pascua: porque nos recuerda que la fe y el encuentro con Dios puede nacer de una pregunta, e incluso desde la falta de esperanza.
Para quienes no creen y también para los que creemos (porque les aseguro que no se trata de un camino lineal), la Pascua puede ser esa invitación a no quedar detenidos en la herida, a aceptar que incluso después de momentos oscuros puede abrirse una posibilidad nueva. Una oportunidad de acercarnos a un Dios que no tiene miedo de nuestras dudas y preguntas. Ojalá esta Semana Santa nos dejemos encontrar por Él: así como estamos, no hace falta nada más.


