Algunas situaciones nos sorprenden. Otras, que bien lo ameritarían, ya no.
De sorpresa en sorpresa
Algunas situaciones nos sorprenden. Otras, que bien lo ameritarían, ya no.
En la Argentina no nos sorprende que un juez federal lidere una banda integrada por otros magistrados, policías, barra bravas y estafadores, que tenía (entre otros) planes para secuestrar a la hija del ex secretario del ex presidente Néstor Kirchner, porque están llenos de guita en efectivo, como 200 millones de pesos disponibles (según se pudo escuchar esta semana en escuchas telefónicas de la banda). Cuántos delitos en un sólo párrafo, ¿no?
En la Argentina no nos sorprende que la justicia ordene a una empresa concesionada que repare las escaleras mecánicas y los ascensores de 49 de las 87 estaciones de la red de subtes de la Ciudad de Buenos Aires (la más rica del país). Nadie parece preguntarse: ¿es necesario que de esto (también) se ocupe la justicia? ¿Es el poder judicial el encargado de garantizar la seguridad los pasajeros? ¿Cómo se llega a un fallo judicial (con todo el tiempo que ese trámite supone) mientras las escaleras y ascensores no funcionan o no ofrecen condiciones mínimas de seguridad?
Tampoco nos sorprende que Marcos Peña, jefe de gabinete del Presidente de la Nación, declare que el proyecto económico no fracasó luego que se produjera una devaluación del peso del 60%. Peña parece ya un meteorólogo a la hora de analizar la actualidad de la política económica del país, pasó de las tormentas a las tempestades no sin antes culpar a las sequías.
En la Argentina nos hacemos los sorprendidos cuando el FMI (un organismo internacional de crédito) desmiente al propio presidente sobre el alcance y vigencia de un supuesto nuevo acuerdo. ¿Alguien podía pensar que el FMI era una ONG que iba a financiarnos gratuitamente? ¿Por qué habría de invertir el capitalismo internacional en nuestro país sin poner condiciones que garanticen su inversión? El FMI es una entidad crediticia, un banco, y no hay bancos nuevos ni viejos, malos ni buenos. Hay bancos. Y los bancos tienen una razón de ser vinculada con la rentabilidad y los negocios. Lo demás es pura cháchara (Saadi dixit, sólo para los nacidos antes de 1970).
No sorprenden las negociaciones paritarias que ofrecen un 15% de incremento cuando la ecuación devaluación/inflación generan un impacto del 50% en el poder adquisitivo de cada uno de nosotros. Que también nos sorprendemos por los nuevos precios low cost, por los que de repente viajar en avión o micro parece posible a valores populares. ¿Qué pasa en el proceso de construcción de precios? Repentinamente la competencia los obliga a ser más competitivos o este nuevo escenario es producto de la recesión? Una recesión que llegó y promete quedarse por un tiempo.
En el medio de las corridas de la semana, donde iban y venían memes por whatsApp y se seguía minuto a minuto la evolución del dólar y la escalada récord del riesgo país, nadie pudo construir un mensaje. Uno. El que fuera. En el gobierno sintieron la semana como un boxeador que trata de levantarse después de caer, y recibe un nuevo golpe que lo tira nuevamente.
Cada interpretación de los economistas (de uno y otro lado de la grieta) se desmentía con el correr de las horas, luego minutos y casi segundos. El mercado pulverizaba los análisis más agudos y pretendidos. Los más optimistas intentaron construir el viernes una explicación razonable: la ecuación es devaluar el 60% para que los precios sólo suban 15% y los salarios con tope del 28%. Esto le permitiría al país tener precios internacionales más competitivos que, sumados a un cambio en la política de retenciones y a un nuevo ajuste del gasto público, nos acercaría a las metas comprometidas con el Fondo...
Las sorpresas suceden mientras: siguen apareciendo empresarios que se arrepienten; ex funcionarios se acusan mutuamente en la justicia; las prepagas anuncian un nuevo aumento que acumula el 30% en lo que va del año; por primera vez en la historia 4 equipos argentinos están en cuartos de la Libertadores; Manu Ginóbili anunció su retiro como profesional; Trump insulta a la CNN y a CBS por twitter; y miles de estudiantes y docentes marchan en defensa de la universidad pública.
Estimado lector: ojalá guardes en algún lugar de corazón un espacio para que algo (o alguien) te sorprendan.
Buena semana.

