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Entre el Plan V, Lavagna y el “viejo truco” del Súperagente 86

Siempre damos la sensación que nuestra agencia de inteligencia está más cerca del recordado “Control” de Maxwell Smart, que de la CIA norteamericana, la MI6 inglesa o la KGB rusa.

Uno de los principales protagonistas de la semana fue el ex ministro de economía, Roberto Lavagna, que anunció un divorcio: “Massa está en un proyecto de una interna con un sector del justicialismo. Yo formo parte de un proyecto que busca generar consensos para gobernar. Son dos cosas totalmente distintas. Estoy buscando un gobierno de partidos y de sociedad civil", aseguró. Luego, agregó: "Massa está tomando un camino particularmente partidista, que no es el de buscar alianzas más allá del partido. Ese no es mi proyecto". Mientras declaraba se sacaba fotos con Ricardo Alfonsín, miembros de distintas entidades del campo y grupos de mujeres profesionales. Todas movidas, ya en claro tono a campaña electoral.

Da la sensación que Lavagna no quiere desgastarse en internas ni “internismos”, para ser un candidato del consenso. Desde el oficialismo macrista buscan descartarlo por “viejo”, usando un discurso simuladamente light y componedor pero concreto al fin: buscan instalar que haber superado los 70 años y hacerse cargo del Titanic (post iceberg) no es compatible.

A propósito del presidente, esta semana intentó ponerle fin a una movida (de su propia interna) conocida como "plan V".  Se trata de corrientes del partido gobernante que evalúan encuestas y hacen proyecciones en las que la imagen e intención de voto de Mauricio Macri aparecen en una franca caída. Esto los preocupa. Mientras tanto, los números, porcentajes y estadísticas, sostienen a la gobernadora María Eugenia Vidal con mejores potenciales chances de ganar si se presentara como candidata a la presidencia. En Entre Ríos, Macri terminó (¿terminó?) con las especulaciones que aventuraban que María Eugenia Vidal podría ser la postulante de Cambiemos a la presidencia y confirmó que la mandataria provincial irá por su reelección en octubre. Mientras tanto, también les avisaba a los radicales que aún "no hay una definición" respecto al compañero/a (correligionario/a) de fórmula. Este último es un claro mensaje que intenta contener el creciente descontento radical. Se trata de uno de los partidos fundadores de Cambiemos, aunque desde el minuto uno les hicieron saber que Cambiemos era una alianza electoral y no una de gobierno.

Sobre el futuro de Vidal, Macri intentó ser contundente: "...es tan buena (María Eugenia) que la queremos poner en todos lados, pero ella tiene que ser candidata a gobernadora”. No le preocupan a Macri todos esos posibles lados, sí que la bondad de Vidal quiera terminar sentada en el sillón de Rivadavia.

En el orden judicial, los coletazos del caso D’Alessio parecen no tener fin. De repente aparecen espías y ex espías, policías y ex policías, que se quieren convertir en testigos protegidos a cambio de ventilar algunas situaciones que tienen en vilo a más de uno. En todos los casos siempre damos la sensación que nuestra agencia de inteligencia está más cerca del recordado “Control” de Maxwell Smart, que de la CIA norteamericana, la MI6 inglesa o la KGB rusa.

El juez Ramos Padilla estuvo nuevamente en el Congreso  y expuso durante dos horas y media ante todos los integrantes de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Allí formuló una declaración “secreta” que también movilizó a esos oídos sordos que sí lo escucharon. Ellos dicen “off the record” que el juez ratificó que hay una organización de inteligencia paraestatal que está funcionando en la Argentina, espiando a funcionarios, legisladores, empresarios, periodistas y gente de a pie. Todo según el mejor postor...

Los integrantes de la comisión de ambas cámaras determinaron que la versión taquigráfica de la visita de Ramos Padilla fuera direccionada al juez de la causa de los “cuadernos-coimas”, Claudio Bonadio. Situación que genera asombro entre propios y extraños ya que el fiscal de ese expediente, Carlos Stornelli, fue denunciado por el empresario campestre Pedro Etchebest, acusándolo de una extorsión para salir de un expediente en el que no estaba nombrado... (causa que lleva el mismísimo Ramos Padilla).

Todo muy normal para nuestra Argentina 2019. ¿No?

Buena semana.

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