Columnista | Donald Trump | Miami | Estados Unidos

Los Trump pasan, las grietas quedan 

Entre todo lo que vi, leí y escuché, destaco una nota de la periodista Fabiola Santiago, de orígenes cubanos: "Viniste a Miami y usaste nuestro amor por la patria perdida, nuestras heridas como exiliados y manipulaste a nuestra gente".

Seguí de cerca las elecciones presidenciales de Estados Unidos, con sus polémicas, su intensa polarización y la enorme masa de poder que se pone en juego. Entre todo lo que vi, leí y escuché, destaco una nota publicada en el diario “El nuevo Herald”, de la ciudad de Miami, firmada por la periodista Fabiola Santiago, de orígenes cubanos. La autora hace una catarsis sobre lo que significó la presidencia de Donald Trump, con sus tintes racistas y xenófobos, para una comunidad en la que los inmigrantes son mayoría. Allí la grieta se volvió más profunda y más dolorosa. Santiago celebra la victoria de Joe Biden, pero no disimula su horror por el triunfo que Trump obtuvo en el Estado de Florida. A continuación, comparto un resumen del texto:

“Adiós, presidente Donald Trump.

Viniste a Miami y usaste nuestro amor por la patria perdida, nuestras heridas como exiliados y manipulaste a nuestra gente. Les hiciste creer que serías un mesías para las Américas y en realidad solo pensabas en tus intereses.

Tú y solo tú, ante todo.

Dividiste familia, vecinos, amigos, colegas.

Fuiste siempre el político en campaña y nunca el líder que la nación necesitaba, convertiste los tóxicos lemas de campaña en tóxicas políticas que separaron a las familias, arrancando a los niños de los brazos de sus padres.

Tu retórica desagradable y desgarradora logró que personas que vinieron a este país de niños y que conocen el sufrimiento de emigrar, te justificaran. Deberían haberlo pensado mejor.

Nunca me había sentido avergonzada de mi comunidad, hasta que tú, Trump, apelaste a lo peor en nosotros y apestaste a Miami-Dade con vapores de maldad racista, homofóbica y clasista.

Todavía me siento quebrantada por ver y escuchar a mi gente convertida en mentirosos y fascistas al por mayor, haciéndose eco de ti y de tus silbidos de supremacista blanco.

No solo lastimaron a Miami, también pusieron en peligro la causa de una Cuba libre. Se pierden defensores y aliados cuando se actúa como si quisieras reemplazar el comunismo con el fascismo. Puedo perdonar (aunque nunca olvidar) a los heridos exiliados en Miami-Dade que se enamoraron de tus falsedades, pero no te perdonaré a ti, Chusma-en-Jefe, por elevar lo vulgar a las alturas presidenciales.

Joe Biden será la voz sanadora que esta comunidad y Estados Unidos necesitan.

No gracias al campo de batalla de Florida, en el que tus sustitutos floridanos resucitaron sus inactivas costumbres de privar de sus derechos a negros y latinos, parte de un experimento de ingeniería social que tú y tus asesores inventaron para detener el oscurecimiento racial de Estados Unidos.

Bienvenido, presidente Joe Biden.

Bienvenida vicepresidenta Kamala Harris, quien hace historia, la primera mujer en ocupar ese cargo en un país que, al menos en su política, es más machista que América Latina.

Gracias, Pennsylvania, cuna de la Declaración de Independencia.

En Florida, el demócrata Biden no pudo evitar que las mentiras que tú y el Partido Republicano amplificaron. La campaña de desinformación tildando a los demócratas de socialistas radicales y comunistas fue profunda, y Biden perdió el estado.

Afortunadamente, el resto de la nación no necesitó a la Florida para enviarte para siempre a tu antigua “Casa Blanca de Invierno”, Mar-a-Lago.

Pero, uf, hay que tenerte ahora como residente de Florida a tiempo completo.

Qué maldición: más de ti.

Serás feliz en este estado, sólidamente bajo el control republicano gracias a ti.

¿Por qué no te quedas encerrado en tu Trump Tower? ¿O solicitas asilo en Rusia?

En cualquier lugar menos aquí.

Tenemos mucho que zurcir aquí.

A pesar de tu breve reinado, el trumpismo seguirá vivito y coleando en Miami-Dade.

Aquí a menudo hablamos de cómo cuando la malvada dictadura de Castro finalmente muera en Cuba, el país necesitará una reconstrucción no solo física, sino también psicológica y social.

Lo mismo se aplica a nosotros ahora.

Tenemos una ardua tarea similar por delante en nuestras ciudades y nuestra nación. Necesitamos un cambio, un makeover de alma, necesitamos una cirugía política para retomar un debate saludable sobre los problemas y no involucrarnos en sembrar el miedo con el coco del comunismo.

Adiós, Donald Trump. Solavaya a tu breve, deshonesto y odioso reinado.”

Buena semana.

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