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Una luz para no envejecer con barbijo y alcohol en gel

Habrían tres vacunas que avanzan exitosamente para combatir el COVID-19, y una de ellas se producirá en la Argentina. Sea en diciembre, enero, febrero o marzo, el horizonte cambió. No vamos a envejecer con barbijos y alcohol en gel. Mientras ese día llega tenemos que seguir cuidándonos.

Los mensajes en los de grupos de whatsapp vuelven a traccionar la grieta.

Los más light hablan de que nuestro país tiene la cuarentena más larga del mundo y son ilustrados con memes que muestran cansancio y hartazgo. También hay otros que presentan desarrolladas animaciones o ediciones en las que se elucubra un complot del gobierno nacional por inocular miedo entre los ciudadanos y así “manejarnos como monigotes”. “Están cercenando tu libertad individual, no los dejes”; “salgamos a la calle para demostrarle al gobierno que la esclavitud terminó y que seremos dominados”, son algunos slogans (¿de campaña?).

Como la creatividad no cesa, esta semana apareció una nueva teoría que habla del gobierno “administrando” la comunicación de los números de los muertos, como si alguien (o algunos) pudieran manejar la voluntad (y dichos) de las familias que pierden a un ser querido para que no lo comuniquen (hasta nuevo aviso, claro). Este disparate sin embargo es creído y replicado por algunos interesados en pegarle políticamente al gobierno, pero también por otros distraídos (o menos informados) que se alarman y replican inocentemente estas incongruencias interesadas.

¿Es que el mundo le hace el juego mesiánico al kirchnerismo para meterle miedo a los argentinos y en realidad la pandemia no existe? ¿Es mentira que en los Estados Unidos ya murieron más de 170.000 personas por COVID 19?, ¿y los 110.000 brasileños?, ¿los 30.000 españoles y los 35.000 italianos también son mentira? ¿Es falso que varias ciudades europeas debieron aislarse esta semana nuevamente como consecuencia de masivos contagios producto del movimiento turístico veraniego?

¿Cuál sería el negocio de Alberto Fernández reuniéndose quincenalmente con Kiciloff y Rodriguez Larreta para prolongar el distanciamiento social con aperturas graduales?

Ya nadie discute que, mientras tenemos que lamentar “solo” algo más de 5.000 víctimas fatales, se duplicaron las camas de terapia intensiva con respiradores mecánicos.

Nadie discute que a iguales parámetros (contagiados/población total) en Francia se murieron 6 veces más personas que en la Argentina.

Nadie no, en realidad. Solo los bandidos de cada bando de una grieta tan insoportable como ésta anormalidad que nos tiene alejados de nuestros viejos y sin poder hacer algo de lo que mejor hacemos: juntarnos.

A propósito de eso, y de la grieta, me preocupé por analizar el discurso del Jefe de Gobierno porteño y concluyo que a pesar de ser opositor carga con una responsabilidad personal e institucional que no le permiten especulaciones partidarias ni berretas. Por eso Larreta parece “alineado” a Fernández. Porque en realidad a Larreta le pasa lo mismo que a Kiciloff. Mira con atención los números de contagios, muertes, recuperaciones, aislamientos y ocupación de camas, tres o cuatro veces por día. Lo mismo le pasa a los intendentes y a los otros gobernadores de todo el país, que evalúan el stock de alimentos disponibles para volcar a la asistencia social y miden los recursos y cantidad de medicamentos de sus sistemas sanitarios.

El trío Alberto, Horacio y Axel no está de gira por cadena nacional, ni haciendo campaña para la próxima elección. Están ocupados y preocupados porque les tocó tripular el barco en una situación impensada. No se trata de lidiar con inflación, inseguridad, desempleo, catástrofes naturales, corrupción o crisis internas. Tripulan en medio de una pandemia que se da en el mundo cada 120 años en promedio, donde todo es aprendizaje diario mientras se busca una solución.

Esta semana esa solución se hizo visible a mediano plazo y la noticia trajo gran alivio. Habrían tres vacunas que avanzan exitosamente para combatir el COVID 19, y una de ellas se producirá en la Argentina. Sea en diciembre, enero, febrero o marzo, el horizonte cambió. No vamos a envejecer con barbijos y alcohol en gel.

Mientras ese día llega tenemos que seguir cuidándonos.

El ejemplo emblemático es Jujuy. Una provincia que estuvo más de 100 días sin casos positivos y que el 22 de mayo pasado festejaba la reapertura al turismo, pero que hoy acusa un 93% de sus camas ocupadas. Gerardo Morales, afirmó que existen registros de casos "en casi toda provincia" y señaló que el distrito atraviesa "una situación muy compleja que no da margen de error". A pesar de su por veces encarnizado rol como opositor político, esta semana celebró la llegada de 24 médicos terapistas, fisioterapistas y enfermeros especializados enviados por el Gobierno nacional para mejorar la capacidad de atención en las camas de alta complejidad en la provincia. “Me llamó Ginés (González García), vienen 24 profesionales que van a permitir mejorar la capacidad de atención en las camas de alta complejidad y hacer funcionar los respiradores que compramos”. Morales agradeció al ministro de Salud de la Nación por la llegada de los médicos y al presidente Alberto Fernández que, dijo, “llama siempre con honestidad, preguntando cómo está Jujuy”.

Parece extraordinario. Debiera ser normal.

Buena semana.

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