“El secreto de sus ojos” es una película dirigida por Juan José Campanella, basada en la novela “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri con quien coescribió el guion para cine. Fue protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil, y tuvo actuaciones enormes de otros actores entre los que se destacó un personaje menor (en el texto original) que sin embargo ganó muchos minutos en la película: Guillermo Franchella, en inusual rol (hasta entonces) de actor de drama.
El secreto de los ojos de Santino
Santino saltó a la "fama" cantando al ritmo de "No sé cómo voy, no sé cómo vengo". Una mezcla de emoción y pasión que le hizo soltar lágrimas inexplicables para los que no "viven futbol" en la sangre. Por Ricardo Varela.
La película logró ser una de las más taquilleras de la historia del cine argentino (la vieron más de dos millones y medio de personas). En 2010 se convirtió en la segunda película argentina en ganar el Óscar.
Benjamín Espósito (Ricardo Darín) es un agente judicial retirado, que decide escribir una novela acerca de un asesinato ocurrido en 1974, en cuya investigación se había involucrado. A continuación sucede un flashback donde le promete al viudo encontrar al asesino y llevarlo ante la justicia. Franchella (Pablo Sandoval en la ficción) lo ayuda en la investigación hasta dar con fotos viejas de la víctima donde un hombre la miraba en forma sospechosa. Allí comienza la búsqueda frenesí de un tal Gómez que incluye allanamientos ilegales y guardias interminables (e infructuosas) en estaciones de trenes.
A pesar de saber que el asesino vivía y trabajaba en la ciudad de Buenos Aires, no logran localizarlo hasta que sucede un diálogo memorable entre “Darín y Francella” (alcoholizado) que será por siempre una de las joyas preciadas del cine nacional.
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-No. No paré de pensar un segundo. La cabeza me explota, Benjamín. Yo me puse a preguntar. ¿Cómo es posible que no podamos encontrar a este tipo? Siempre se nos hace humo. ¿Dónde está? Y se me ocurrió pensar en los tipos, pero en todos los tipos, no en este tipo en especial, sino…
–”Los tipos”, sí.
–Eh, ahí está. En “el Tipo”… El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto, pero hay una cosa que no puede cambiar, ni él, ni vos, ni yo, nadie. Mirame a mí. Soy un tipo jóven, tengo un buen laburo, una mina que me quiere y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como este. Más de una vez me dijiste: “¿Por qué estás ahí, Pablo? ¿Qué hacés ahí?” ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? Porque me apasiona. Me gusta venir acá, ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas. Me gusta. Y vos lo mismo, Benjamín. Vos no podés, no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene… Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita. Debe tener más de 37 revistas de trajes de novia arriba del escritorio. Se comprometió con fiesta y todo, pero vos… seguís esperando el milagro, Benjamín. ¿Por qué? Vení.
–¿Escribano, qué es Racing para usted?
–Una pasión, querido.
–¿Aunque hace nueve años que no sale campeón?
–Una pasión es una pasión.
–¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín: no puede cambiar… ¡de pasión!
Durante el último partido de Independiente, una escena televisiva llamó la atención entre todos los presentes en el estadio Libertadores de América: un pequeño hincha colgado del alambrado terminó siendo la noticia de la semana más allá de la victoria por la mínima diferencia frente a Unión de Santa Fe.
El fanático (que se volvió viral en cuestión de horas) se llama Santino González y tiene 9 años. Las cámaras de la televisión lo enfocaron mientras cantaba con el alma las canciones de cancha con lágrimas en los ojos y también en el momento del gol del triunfo rojo. La imagen se multiplicó en internet y llegó hasta la gran mayoría de los jugadores plantel que compartieron el video en cada uno de sus perfiles.
“Santino va a la cancha desde los cinco meses. Siempre fue así, pero esta vez un periodista lo descubrió. Lo llevo yo desde chiquitito y mamó la pasión por el club desde chico. A mí me hizo de Independiente mi tío e intenté contagiar la pasión a cada familiar que pude. Aunque siempre hay algunos que se descarrilan, por suerte a mi hijo no le pasó”, relató Cristian, padre del hincha más hincha del rojo de Avellaneda.
Luego Independiente lo hizo más feliz cuando lo invitó a la práctica del miércoles pasado. El chico no solo vivió una mañana de emoción y fotos, también hizo ejercicios físicos con sus ídolos.
En la cancha Santino saltó a la “fama” cantando al ritmo de "No sé cómo voy, no sé cómo vengo", una de las canciones más famosas de la hinchada. Una mezcla de emoción y pasión que le hizo soltar lágrimas inexplicables para los que no “viven futbol” en la sangre.
Buena semana.

