Se caracteriza por un estado de agotamiento físico y emocional, una sensación de ineficacia y de no hacer adecuadamente las tareas. La persona se siente sobrepasada entre las demandas y su capacidad para hacer frente a dichas demandas.
¿Cuáles son los síntomas que lo caracterizan? Pueden presentarse con diversos síntomas corporales como fatiga, dolor de cabeza y estómago, contracturas. Aparece la irritabilidad, la persona se pone “pocas pulgas”, ansiedad, insomnio (la próxima columna desarrollaremos más cómo se manifiesta).
El Burnout se desarrolla en profesionales con altos niveles de estrés y responsabilidad. Si bien durante la pandemia por coronavirus, muchas personas atraviesan este tipo de situaciones, sin embargo se observa intensificado en el personal de salud que se encuentran luchando cuerpo a cuerpo con el virus, tanto de ellos mismos como la responsabilidad que sienten para cubrir las necesidades del enfermo y la contención a la familia.
Ni hablar del cansancio físico. Sobre esfuerzo en cubrir a sus compañeros que contraen la enfermedad o que están en aislamiento, produce una sobrecarga de trabajo.
Los profesionales de la salud, abrazaron su carrera con una misión de cuidar al otro. Son personas con un perfil de servicio y es muy impactante emocionalmente verlos en algunos casos con una sensación de impotencia frente a lo inevitable. Dejan todo…. Inclusive su propia salud.
Si bien una parte del país comenzó a retomar sus actividades, los médicos, enfermeros y todo el personal de apoyo involucrado en la atención de pacientes, continúan trabajando sin descanso y expuestos al contagio del COVID-19. La próxima columna trabajaremos ¿Estás en riesgo de agotamiento?

