Columnista | Manuel Nieto |

Que el trauma del "vuelven a cerrar todo" se quede en el bienio 2020-2021

En el inconsciente colectivo quedó marcada la posibilidad de que cualquier atisbo de normalidad sea frágil. Pero el larguísimo bienio 2020-2021 terminó y ya no parece haber margen para la disyuntiva entre salud o economía. Por Manuel Nieto.

“¿Es cierto que vuelven a cerrar todo?” Escucho prácticamente a diario esa pregunta, que a esta altura puede quedar como un clásico de la pandemia. Especialmente, ante cada aumento de contagios, como el récord que se alcanzó esta semana a nivel nacional, vuelve a reaparecer con fuerza. Es uno de los traumas que dejó la pandemia: luego de la cuarentena prolongada de 2020 y de parte de 2021, en el inconsciente colectivo quedó marcada la posibilidad de que cualquier atisbo de normalidad sea frágil. Siempre se puede volver atrás, todo es inestable, en cualquier momento “vuelven a cerrar todo”.

La pregunta fue trasladada, en otros términos, por los periodistas acreditados en Casa Rosada al Presidente Alberto Fernández, en el tradicional brindis de fin de año. Fernández lo descartó de plano. Aclaró que las medidas para pasar esta tercera ola “van a ser las que ya se han dictado, las que ya están”. Y subrayó lo evidente: “Si el problema de los nuevos contagios no fue tan grave, fue porque los argentinos tuvieron la responsabilidad de vacunarse".

Independientemente de la confianza que se tenga en la palabra presidencial, la marca de 50 mil contagios del último jueves puede hacer dudar hasta al mayor devoto del Frente de Todos sobre la certeza de mantener las medidas “que ya están”. Pero hay números para no perder el optimismo. El día de los fatídicos 50 mil casos, “solo” se produjeron 35 muertes. Aunque parezca duro poner ese adjetivo, se ajusta a un índice de letalidad (fallecidos sobre el total de contagiados) inferior al 0,1% que se viene dando en las últimas semanas.

La otra cifra clave está en la vacunación. Ya el 93% de los mayores de 18 años inició su esquema de inmunización contra el coronavirus. El discurso anti vacunas no tuvo efecto en la Argentina. Es por eso que alcanzan los dos dígitos para contabilizar los muertos en jornadas de cinco dígitos de contagiados.

Así que no: estos datos indican que no “vuelven a cerrar todo”. El Gobierno, además, es consciente de la delicadísima situación económica del país. No hay margen para una nueva cuarentena y tampoco para la suspensión de la temporada de verano. No al menos mientras la situación epidemiológica pueda ser controlada con medidas de cuidado básicas, testeos masivos, aislamientos y el refuerzo de la campaña de vacunación.

En ese contexto se entiende la decisión de reducir los días de aislamiento por contagios o contacto estrecho que tomó esta semana el Ministerio de Salud de la Nación. Es una medida sanitaria, pero también económica: permitirá que los puestos de trabajo de aquellas personas afectadas por el virus puedan volver a ocuparse en un lapso de tiempo menor.

Esto le valió al Gobierno una corrida por izquierda de la ex embajadora argentina en Venezuela y defensora del régimen chavista Alicia Castro. “Pasamos de 33 mil casos de coronavirus a 42 mil en un solo día y la respuesta es acortar el aislamiento de los contactos estrechos para ‘no afectar la economía’. Menos mal que le dijimos adiós al neoliberalismo en Argentina, sino sólo importaría la renta empresaria y no la salud”, tuiteó con ironía.

Posiciones como la de Castro son las que mantienen el trauma del “cierran todo”. Pero el larguísimo bienio 2020-2021 terminó y ya no parece haber margen para la disyuntiva entre salud o economía. El camino sería: economía ¡Y salud! ¡Feliz 2022!

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