Anoche tuve la oportunidad de ir al concierto que celebró el 40 aniversario de un disco señero de la música nacional: Tiempos Difíciles.
La trova de la democracia
40 años después, las 10 canciones del disco tienen una vigencia musical y testimonial que asusta. 40 años después alguno de nosotros sigue teniendo ganas de creer que (alguna vez) resulte bien. Por Ricardo Varela.
Corría 1982, nos gobernaba el gobierno militar y desde Rosario aparecían autores y cantantes que levantaban la voz, en los tiempos más oscuros del país.
La hoy conocida como Trova Rosarina, era en realidad la banda que acompañó la irrupción musical de Juan Carlos Baglietto. Por entonces, Baglietto era disrupción porque tenía pelo largo y usaba barba (algo que solo entenderán los de mi generación) y posaba cual Cristo crucificado. La banda del homenaje actual la completan: Silvina Garré, Rubén Goldín (Director de Cultura y Educación del Municipio de Esteban Echeverría entre 1998 y 2001), Jorge Fandermole, Adrián Abonizio y Fabián Gallardo. Casi emblemáticamente a todos los acompaña en la batería Julián (uno de los hijos de Baglietto).
El disco tiene solo 10 canciones con clásicos como “La vida es una moneda” de Fito Páez, “Mirta, de regreso” de Adrían Abonizio y “Era en abril”, compuesta por Jorge Fandermole a los 16 años, que se convirtió automáticamente en uno de los fenómenos musicales del año de la guerra de Malvinas. Se vendieron 80 mil unidades y el álbum fue elegido como disco del año.
Todo eso sucedía, mientras jóvenes soldados, a miles de kilómetros de distancia, en las Islas Malvinas, escuchaban sus canciones durante la guerra con Gran Bretaña. “‘Era en Abril’ y ‘Mirta, de regreso’ sonaban en la radio y recibimos después testimonios de ex combatientes que estaban en un pozo y escuchaban las canciones hasta que se les terminaban las pilas”, contó Baglietto esta semana reconociendo la situación agridulce que le generó tiempo después sentirse “usado” por el triunfalismo militar.
40 años después, las 10 canciones del disco tienen una vigencia musical y testimonial que asusta. Cinco de ellas fueron escritas por Fito Páez, de tan solo 18 años al momento de su edición en el 82. Uno de sus himnos, cuando aún nadie vislumbraba que su carrera como solista lo convertiría en un ícono de la música hispanoparlante fue la brillante interpretación que hizo Baglietto de “La vida es una moneda”, compuesta por un Páez a los 16 años…
“La vida es una moneda
quien la rebusca la tiene
ojo que hablo de monedas
y no de gruesos billetes.
Mi vida es una hoja en blanco
un piano desafinado
diez dedos largos y flacos
y un manojo de palabras.
Sólo se trata de vivir
esa es la historia
con la sonrisa en el ojal
con la idiotez y la cordura
de todos los días,
a lo mejor resulta bien.”
40 años después alguno de nosotros sigue teniendo ganas de creer que (alguna vez) resulte bien.
Buena semana.

