Las crisis de pareja no aparecen de la nada. A veces son el resultado de una acumulación de situaciones, pequeñas o grandes, que llevan a que una o ambas personas digan basta. En coaching ontológico lo llamamos quiebre: cuando ya no da para más y se empieza a privilegiar la dignidad y el bienestar personal.
Crisis de pareja: el apego a lo conocido
Por Mónica Dreyer.
Observo a diario en la práctica que ese quiebre no siempre conduce de inmediato a una decisión. Aparece la famosa frase: “mejor malo conocido que bueno por conocer”. No es solo un dicho popular; es, en gran parte, un reflejo de cómo funciona nuestro cerebro.
Desde la psicología se sabe que el cerebro humano tiende a privilegiar lo familiar por sobre lo incierto. Cambiar implica un costo emocional y cognitivo: tomar decisiones, tolerar la ansiedad y aceptar la posibilidad de perder algo que, aunque imperfecto, ya conocemos. Estudios sobre el temor a la pérdida muestran que el dolor de perder lo conocido suele sentirse más intenso que la posible ganancia de algo nuevo. En una relación, esto puede traducirse en sostener vínculos que ya no satisfacen, simplemente porque soltar produce miedo.
Este mecanismo también explica por qué, en medio de una crisis, reaparece el recuerdo del primer amor o de una pareja anterior. Algunas personas me preguntan. ¿Por qué me acuerdo de esa pareja anterior que ya me separé? ¡Si no quiero volver! No necesariamente porque haya un deseo real de volver, sino porque la memoria emocional tiende a idealizar el pasado. La neurociencia afectiva señala que recordamos más fácilmente los momentos intensos y omitimos los conflictos cotidianos que llevaron a la ruptura. Así, el pasado se vuelve un refugio emocional frente a la incertidumbre del presente.
El problema es confundir seguridad con bienestar. Una relación conocida puede ser predecible, pero no siempre es saludable. A veces el mayor desafío no es elegir a otra persona, sino animarse a atravesar el vacío que deja el cambio y aprender que lo desconocido no siempre es una amenaza, sino una posibilidad.

