En una columna anterior hablábamos de cómo el liderazgo evolucionó: de modelos basados en la autoridad hacia enfoques más humanos, colaborativos y adaptativos. Pero en la práctica, la pregunta sigue vigente: ¿qué estilo usar en cada situación?
El liderazgo en evolución
Por Mónica Dreyer.
Porque liderar hoy no es elegir un único modelo, sino saber combinarlos con criterio. Y, si somos honestos, muchas veces usamos siempre el mismo estilo: porque no conocemos otros, porque el contexto ya está estructurado de una determinada manera y no hace falta ensayar otra cosa o, simplemente, porque “somos así” y no queremos cambiar. Sin embargo, ampliar nuestra mirada es clave: aprender genera nuevas posibilidades.
Un ejemplo concreto: en el lanzamiento de una nueva app de pagos digitales, el liderazgo transformacional marca el rumbo: por qué lanzarla, qué problema resuelve y qué impacto busca generar; el liderazgo 3.0 pone el foco en cómo colaboramos, haciendo que tecnología, diseño y negocio dejen de decidir por separado y acuerden juntos qué hacer y en qué orden; el transaccional baja objetivos claros, define responsables y asegura plazos; ante una caída del sistema aparece el autocrático, que decide rápido cómo actuar; el situacional acompaña de cerca a los perfiles más junior mientras da autonomía a los más senior; y el cross-over conecta áreas que no dialogaban, traduce lenguajes y alinea intereses.
Observo que estos liderazgos son como palabras bonitas sin embargo hay otro trabajo más profundo que implica desarrollar habilidades distintas: desde la visión y la capacidad de generar sentido del liderazgo transformacional, la escucha y facilitación del 3.0; orden y ejecución del transaccional, rapidez del autocrático en contextos críticos; flexibilidad en el situacional para adaptarse a cada persona, mirada sistémica del cross-over para integrar lo que antes estaba separado.
La clave, entonces, no es cambiar de estilo, sino ampliar el repertorio. Porque no podemos elegir algo que no conocemos, ni sostenerlo si no desarrollamos las competencias necesarias.

