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Historias de Santos: "Ahí estoy yo"

Reflexiones sobre la espiritualidad de San Francisco de Asís. Por Clara Milano.

Sé que ya hice una columna sobre San Francisco de Asís, pero el pasado fin de semana tuve la alegría de hacer un retiro en una casa franciscana (Casa de Jóvenes "Hermano Francisco", ubicada en Moreno) y tengo ganas de compartir un par de humildes reflexiones al respecto.

"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18; 20). Este versículo se leyó al inicio de una de las celebraciones de la Eucaristía que tuve la alegría de disfrutar. Estas celebraciones eran muy particulares en comparación de las misas en las que estoy acostumbrada a participar: no eran en un gran templo, sino en una pequeña capilla, tampoco había bancos, sino que nos sentábamos en almohadones y alfombras colocados en el piso, todos en ronda. El altar también era muy distinto, ya que se trataba simplemente de una mesita de madera. Todo esto, con una luz tenue y algunas velas.

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Como se darán cuenta, la simpleza de estas personas era completamente palpable. Volviendo al versículo, mientras avanzaba la celebración no podía evitar meditar sobre el hecho de que para que Dios esté presente no se necesitan nada más que corazones dispuestos a recibirlo. Y lo más lindo es que es necesario estar con otros para hacer experiencia de ese amor.

“Necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco”, decía justamente San Francisco. Sin desmerecer las misas más despampanantes, con elementos de oro y en templos que deslumbran, lo que me sorprendió es que me sentí más cerquita de Dios sin todo eso de por medio. Literalmente, éramos nosotros y él.

Esto me llevó a entender que nuestro corazón funciona de la misma forma: cuanto más lo llenemos de cosas, menos lugar van a tener Dios y los demás. Es más fácil reconocerlo a Él y a los otros cuando solo tenemos un pequeño altar de madera y un par de mantitas para sentarnos a charlar. Ojalá podamos hacer lugar.

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