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La teoría del valor

Nicolás Varela es periodista y conductor de radio de profesión. De lunes a viernes conduce Buenos Vecinos, un magazine de información y entretenimiento local por FM 88,7 y El Diario Sur en Vivo. También forma parte de FeFIJEE al Extremo, los sábados a las 20.

Poco antes de que empiece el mundial se viralizó un video filmado en Canning, más precisamente en estadio del country El Sosiego, correspondiente a un partido de la liga FACCMA entre el local y el club Gurei Tzion. El video casero, filmado por un vecino que estaba viendo el partido, mostraba a un jugador de Gurei que pisaba la pelota en lo que era una evidente demostración de soltura frente a un resultado que estaba definido. Gurei ya había derrotado categóricamente a la primera de El Sosiego, por eso mientras el 10 la pisaba desde la tribuna caían silbidos y gritos de desaprobación. Entre ellos, uno destacó e hizo notar la particularidad que después viralizaría el video: ¡Dejalo que está colgado!.

Es que el que aparecía en el video era Ian Subiabre, un chico categoría 2007 que en enero de 2024 había debutado como profesional en la primera división de River Plate. En ese equipo de Gurei Tzion, según comentaron jugadores de El Sosiego a El Diario Sur, también jugaban otros “profesionales” como el chico Lautaro Díaz, también de categoría 2007, que también había hecho inferiores en River y que actualmente está en Gimnasia de La Plata.

Por supuesto que El Sosiego fue el primero en poner el grito en el cielo por la presunta injusticia de tener que jugar frente a jugadores profesionales en un torneo declaradamente amateur que siempre mostró valores comunitarios y futbolísticos intachables. Pero a mí, particularmente, me llamó la atención precisamente lo contrario. En lugar de preguntarme lo lógico, que sería ¿por qué un jugador profesional juega en Gurei Tzion? Me surgió otra duda: ¿Por qué un jugador de Gurei Tzion forma parte del plantel de uno de los dos clubes más grandes de la Argentina y uno de los más grandes del continente?

El mundial ya terminó. Algunos dirán que nos quedamos cortos, otros llevamos con orgullo y satisfacción los cuatro años gloriosos que la Scaloneta nos regaló, y probablemente los más chicos, los que no tenían tantos recuerdos de 2022 y esperaban que les toque su turno, sean los que carguen el peso más duro de la derrota en la final. Los que solo miran fútbol para apoyar al país ya volvieron a sus rutinas normales, y a los futboleros nos queda la denominada “depresión post-mundial”. Volver a ver el fútbol de la liga local siempre es difícil, después de dos meses en los que veíamos a los mejores futbolistas del mundo, la Liga Argentina se nota a otro ritmo, con otras calidades en el armado del juego pero especialmente en el mano a mano. La comparación fácil es la de “pasar de ver España - Francia a tener que ver Central Córdoba - Atlético Tucumán”. Pero ¿Y River y Boca?

Desde la semana pasada a esta, Boca ya perdió en su debut frente a Riestra y -aunque logró la clasificación- perdió contra O’Higgins por Copa Sudamericana, un equipo chileno que en su liga local está actualmente décimo y sacó solo un punto de los últimos quince. Lo de River todavía es mucho peor. Después de haber quedado eliminado de la Copa Argentina frente a Aldosivi de Mar del Plata mientras todavía festejábamos el 2-1 a Inglaterra, perdió de local en su debut contra Barracas Central, para después perder ya en la segunda fecha frente al Gimnasia de La Plata. Para este último partido no fueron convocados ni Ian Subiabre en River, ni Lautaro Diaz que sigue sin debutar en la primera de Gimnasia.

Desde su debut hace más de dos años, el chico de River completó 44 partidos en los que metió tres goles e hizo tres asistencias. Como bien le recordaron en el video viralizado, desde que River hizo la “limpieza” de más de 15 jugadores tras la final perdida con Belgrano, Subiabre ya no es tenido en cuenta por el técnico Coudet y su futuro es incierto. El portal elintransigente.com publicó esta semana que River tomó una decisión que “sorprende a los hinchas”, el Millonario estaría dispuesto a flexibilizar las condiciones para llevárselo ya que hoy su valor de mercado es de 8 millones de dólares.

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Si, en el verde césped de El Sosiego hubo aquel día ocho millones de dólares. Con ocho millones de dólares se pueden pagar todos los sueldos de todos los empleados y jugadores de Barracas Central durante medio año. Aún así, el talentoso joven nacido en Chubut no fue tenido en cuenta por Coudet y su lugar lo ocuparon jugadores que, según la teoría objetiva del valor en la que los buenos valen más, deben ser todos al menos un poco más caros. Lo que me lleva a la pregunta final: ¿valía la pena perder ocho millones de dólares por una lesión o cualquier incidencia que pudiera tener el jugador de Gurei aquella tarde en Canning? Pero más aún ¿vale la pena perder más de ocho millones de dólares por una lesión, una traba fuera de lugar, un esfuerzo extra, para ganarle un partido a Barracas Central en la cancha de River? La respuesta más lógica es que no.

Los torneos argentinos los seguirán ganando equipos con jugadores que se rigen por la teoría objetiva del valor. Los jugadores que no cuentan con la representación necesaria ni presencia en los medios saben que necesitan primero hacer los goles, cumplir, rendir o ganar algo para aumentar su valor de mercado. Mientras tanto, los jugadores de los clubes grandes y cuyos pases pertenecen a grandes grupos empresarios se rigen por la teoría subjetiva del valor y, como consecuencia, valen desde mucho antes.

Que nadie se confunda, no tengo nada personal contra Ian, ni contra Lautaro, ni contra ninguno de los jugadores que usé como ejemplo porque siempre será merecedor de mi respeto quien se busque la vida para salir adelante. Mi apreciación va en detrimento de los dirigentes de los clubes, y en defensa de sus hinchas que son los que, al fin y al cabo, ponen de su bolsillo todo el dinero del que estamos hablando a través de entradas, abonos, pack fútbol y consumo de productos que auspician a sus clubes. Y tampoco es por ensañarme con los clubes de los que no soy hincha como River o Boca, si en medio de estos delirios de mercado y valores inventados, Independiente comprometió 750.000 dólares por Imanol Machuca, un jugador suspendido por la FIFA que no va a poder jugar ni un solo partido en lo que queda del año.

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