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Internas para todos: una buena noticia

Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).

La política mostrará algunas imágenes antipáticas para los ciudadanos de a pie durante las próximas semanas. Se viene la lucha sin cuartel por definir alianzas, candidaturas, lugares en las listas. Serán jornadas de actividad frenética hasta el 24 de junio, la fecha límite para inscribir a los candidatos de cara a las elecciones primarias del mes de agosto. Habrá funcionarios que descuidarán sus actividades de gestión para dedicarse a “la rosca”, se multiplicarán los cafés, arreciarán las traiciones y las juras de venganza. Habrá contentos y amargaos. Para ese momento, todos los nombres de las boletas estarán definidos.

Pero miremos la “foto grande”. Por mucho que no nos gusten estas actividades electoralistas desenganchadas de los problemas cotidianos que enfrenta la gente, son mecanismos necesarios, propios del sistema democrático, para que luego el pueblo pueda elegir a sus representantes.

Y todo indica que la oferta en este proceso de 2023 será bien variada para los argentinos y particularmente para los bonaerenses. La crisis de representación que atraviesa “la casta política”, como diría Javier Milei, se puede solucionar con más política, con más debate, con más participación de la ciudadanía.

Es una buena noticia que, como parece ser hasta ahora, vaya a haber internas en las dos principales coaliciones, tanto en Juntos como en el Frente de Todos. La imposición de un candidato por el triunfo en las urnas le daría a cada frente un líder con cierta autoridad. En el peronismo, por caso, si se da una interna entre Wado De Pedro y Daniel Scioli, con Axel Kicillof y Victoria Tolosa Paz como sus respectivos candidatos a gobernadores, el ganador tendrá una ventaja con respecto a su predecesor, Alberto Fernández: gane quien gane, va a estar fortalecido por un triunfo electoral, y no deberá su cargo al providencial “dedo” de Cristina Kirchner.

En Juntos, la interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich tiene un atractivo cada vez mayor, en especial en el territorio bonaerense. Al cierre de esta edición, el escenario más probable de cara a las PASO es que cada uno de los precandidatos presidenciales lleve su propio precandidato a gobernador (Diego Santilli con Larreta, Néstor Grindetti con Bullrich), sus propias listas de legisladores y hasta sus propios precandidatos a intendentes en cada municipio.

Los más de 60 intendentes en ejercicio que hay del PRO y la UCR, especialmente en el interior bonaerense, ponen el grito en el cielo: todos quieren que sus boletas vayan pegadas a las de los dos precandidatos a gobernadores y a presidente, para asegurarse la victoria en sus distritos y no tener que enfrentar rivales internos en primarias. Eso está en negociación por estos días.

No conviene dar demasiado crédito a las encuestas, pero es notable que en la mayoría de los estudios de opinión pública se prevé una elección pareja entre Larreta y Bullrich. En el caso de la Provincia, el jefe de gobierno porteño tendría ventaja en el populoso Conurbano, mientras que la ex ministra de Seguridad dominaría el extenso interior bonaerense.

La posibilidad de esa lucha “cabeza a cabeza” entre las dos figuras presidenciables vuelve más relevantes las internas en todos los niveles. Ningún dirigente tiene la vaca atada. Ningún precandidato a intendente de Juntos debería “hacer la plancha” confiando en que el arrastre de una celebridad nacional lo lleve a la victoria. Se peleará voto a voto en cada rincón, desde las calles hasta en la conversación de las redes.

Sea quien sea el próximo presidente, la Argentina de los siguientes años va a necesitar un líder fuerte y consolidado, que a la vez tenga capacidad de diálogo, para encarar los problemas de la deuda, las reformas necesarias para aumentar la productividad y la conflictividad social que podría generarse en un escenario de ajuste. También deberá lidiar con el “fenómeno Milei”, que aunque no gane la elección se instalará con presencia en todas las legislaturas y concejos deliberantes del país.

Hacia eso vamos.

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