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El Demonio Pérez: el luchador de MMA de Monte Grande que dejó la calle y busca ser campeón nacional

Maximiliano Pérez es del barrio Lauda, de Monte Grande, y este fin de semana peleará en Mar del Plata por el título de peso pluma.

Maximiliano El Demonio Pérez tiene 33 años y es un luchador de MMA de Monte Grande que, este sábado, estará disputando el cinturón de campeón argentino en peso pluma por el Circuito Argentino de Artes Marciales Mixtas. Se enfrentará a Iván Argüello, en Mar del Plata, en una jornada que será transmitida por Canal 9, desde las 22:00 horas.

El Demonio es oriundo del barrio Lauda, de Monte Grande, donde se crio y formó su propia familia. Comenzó en la lucha de la MMA a los 19 años, porque le gustaba pelearse en la calle y "creía que los cagaba a palos a todos”. Los “profes” lo vieron, lo alentaron y lo llevaron por el camino del deporte, que lo ayudó para “salir de la calle”.

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Maxi El Demonio Pérez, el luchador de MMA de Monte Grande, junto a sus entrenadores, Rodrigo y Gonzalo Pintos.

Maxi El Demonio Pérez, el luchador de MMA de Monte Grande, junto a sus entrenadores, Rodrigo y Gonzalo Pintos.

Comenzó a estudiar en la Escuela Nº15 de Monte Grande y luego pasó a la 18 porque ahí estaban sus amigos del barrio. Hoy, a sus 33 años, se arrepiente de esa decisión: “Ahí me mande una cagada, tenía que haber seguido en la 15. Me puse vago, conocí otro mundo y a los dos o tres años de secundaria dejé el colegio. Tenía un rumbo medio perdido”.

Sin su papá, a quien no conoció debido a que falleció de una sobredosis antes de que él naciera, y con su mamá ausente, que “estaba perdida en el mundo de las drogas y la delincuencia”, quien se hizo cargo de él fue su abuelo. “Fue la cabeza de la familia, me enseñó lo que es el laburo y saber ganarse las cosas. Todo lo que hoy en día soy y aprendí, se lo debo a él”, contó Maximiliano en diálogo con El Diario Sur.

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El Demonio busca coronarse con un título nacional.

El Demonio busca coronarse con un título nacional.

A los 19 años llegó a un gimnasio de su barrio para “hacer fierro”, pero se encontró con una jaula de lucha de MMA, en la que se metió “para probar” y no quiso salir más. “Me gustó tanto que pude dejar esa mala vida que tenía de vicio, alcohol, drogas y todo lo que lleva la calle. Ese año también nació mi hija, junto con este deporte fue lo que me hizo hacer un click en mi vida y salir adelante. Esas dos cosas me cambiaron la vida”, expresó El Demonio Pérez.

A partir de allí, construyó la carrera que lo llevó al profesionalismo y a pelear por un título nacional. “Hoy miro para atrás en mi vida y digo ‘fa, mirá dónde estoy’. No puedo explicarlo, pero me pone muy contento y orgulloso de mí mismo y lo que fui logrando. En el barrio los pibes me tratan de ejemplo por el cambio que di en mi vida e intento inculcarles lo mismo”, remarcó.

Sin embargo, cuando sentía que estaba en su mejor momento, al poco tiempo de haberse convertido en un luchador de MMA profesional, su abuelo falleció. “Fue durísimo, me golpeó muy fuerte. A él le gustaba el deporte pero nunca pudo verme como profesional. Entré en una depresión que me hizo recaer en las adicciones, ya no tenía más a mi segunda conmigo”, reconoció.

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"Quiero traer el cinturón a Monte Grande", deseó.

El Demonio Pérez le atribuye en gran importancia su actualidad a su mujer, Luz Lugo, quien lo ayudó a reponerse y “enderezar” su camino. “Le voy a estar eternamente agradecido, si yo fuera ella ya me hubiese ido de todas las que me bancó. Me cuidó como un chico, me repetía ‘no hagas esto’, ‘no hagas lo otro’, le debo mucho. A ella y a mi hija, Mía, les debo mucho en mi carrera”, resaltó.

Maximiliano tiene un gimnasio en su casa, donde recibe a jóvenes de su barrio para enseñarles y entrenar la disciplina de MMA y otros valores: “A todos los pibes que andan perdidos por ahí les quiero mostrar que hay un camino y que se puede, todo se puede. Tengo entre 20 y 30 alumnos, me ven como un ejemplo y que quieren ser como yo. Yo les digo que no es imposible, que no le echen la culpa a nadie. Si no pueden, si no llegan, es porque ellos no quieren. Todo está en uno, hay que entrenar y dedicarse a lo que uno le apasiona, con constancia y sin dejar de perseguir el sueño que uno tiene”.

Hoy, Maximiliano Pérez siente que vive un sueño, preparándose para enfrentar a Iván Argüello en lo que será la lucha por un título nacional. “Me flashea esto, si gano es como cumplir el sueño del pibe. Quiero traer el cinturón a Monte Grande. Estamos confiados y tenemos todas las expectativas”, afirmó.

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