Maximiliano El Demonio Pérez se llevó la victoria en Mar del Plata ante Iván Argüello, tras dos intensos rounds que le permitieron ser el campeón argentino de peso pluma por el Circuito Argentino de Artes Marciales Mixtas. De esta manera, el luchador de MMA de Monte Grande se ganó el contrato con LUX Fight League para pelear en México representando a Argentina.
El luchador de MMA de Monte Grande ganó su pelea y es campeón nacional de peso pluma
Maximiliano El Demonio Pérez venció a Iván Argüello en Mar del Plata y se coronó con el cinturón de campeón argentino.
El Demonio es del barrio Lauda de Monte Grande, tiene 33 años y el pasado sábado 12 de marzo se llevó el cinturón de campeón nacional de peso pluma por el circuito del CAM en Mar del Plata. Con la victoria consagrada, el ganador se llevó un contrato para luchar en un circuito de peleas en el exterior, que se transmitirá por el canal Space.
"Estamos muy contentos por cómo se dio todo. Fue difícil la pelea pero Maxi (Pérez) estuvo a la altura y la ganó según lo que habíamos planificado. En el momento del pesaje había casi 7kg de diferencia y encima Argüello le llevaba 20 centímetros de diferencia, cada kilo se siente. Pero Maxi estuvo muy bien y por eso se quedó con el cinturón", contó Rodrigo Pintos, uno de los entrenadores del Demonio Pérez, en diálogo con El Diario Sur.
Maximiliano Pérez tuvo una infancia difícil sin su papá, a quien no conoció debido a que falleció de una sobredosis antes de que él naciera, y con su mamá ausente, que “estaba perdida en el mundo de las drogas y la delincuencia”. Quien se hizo cargo de él fue su abuelo: “Fue la cabeza de la familia, me enseñó lo que es el laburo y saber ganarse las cosas. Todo lo que hoy en día soy y aprendí, se lo debo a él”, había manifestado Maximiliano en comunicación con El Diario Sur.
Comenzó a estudiar en la Escuela Nº15 de Monte Grande y luego pasó a la 18 porque ahí estaban sus amigos del barrio. A sus 33 años, se arrepiente de esa decisión: “Ahí me mande una cagada, tenía que haber seguido en la 15. Me puse vago, conocí otro mundo y a los dos o tres años de secundaria dejé el colegio. Tenía un rumbo medio perdido”.
A los 19 años llegó a un gimnasio de su barrio para “hacer fierro”, pero se encontró con una jaula de lucha de MMA, en la que se metió “para probar” y no quiso salir más. “Me gustó tanto que pude dejar esa mala vida que tenía de vicio, alcohol, drogas y todo lo que lleva la calle. Ese año también nació mi hija, junto con este deporte fue lo que me hizo hacer un click en mi vida y salir adelante. Esas dos cosas me cambiaron la vida”, expresó El Demonio Pérez.
A partir de allí, construyó la carrera que lo llevó al profesionalismo y a ser campeón nacional. “Hoy miro para atrás en mi vida y digo ‘fa, mirá dónde estoy’. No puedo explicarlo, pero me pone muy contento y orgulloso de mí mismo y lo que fui logrando. En el barrio los pibes me tratan de ejemplo por el cambio que di en mi vida e intento inculcarles lo mismo”, remarcó.
Sin embargo, cuando sentía que estaba en su mejor momento, al poco tiempo de haberse convertido en un luchador de MMA profesional, su abuelo falleció. “Fue durísimo, me golpeó muy fuerte. A él le gustaba el deporte pero nunca pudo verme como profesional. Entré en una depresión que me hizo recaer en las adicciones, ya no tenía más a mi segunda conmigo”, reconoció.
El Demonio Pérez le atribuye en gran importancia su actualidad a su mujer, Luz Lugo, quien lo ayudó a reponerse y “enderezar” su camino. “Le voy a estar eternamente agradecido, si yo fuera ella ya me hubiese ido de todas las que me bancó. Me cuidó como un chico, me repetía ‘no hagas esto’, ‘no hagas lo otro’, le debo mucho. A ella y a mi hija, Mía, les debo mucho en mi carrera”, resaltó.
Maximiliano tiene un gimnasio en su casa, donde recibe a jóvenes de su barrio para enseñarles y entrenar la disciplina de MMA y otros valores: “A todos los pibes que andan perdidos por ahí les quiero mostrar que hay un camino y que se puede, todo se puede. Tengo entre 20 y 30 alumnos, me ven como un ejemplo y que quieren ser como yo. Yo les digo que no es imposible, que no le echen la culpa a nadie. Si no pueden, si no llegan, es porque ellos no quieren. Todo está en uno, hay que entrenar y dedicarse a lo que uno le apasiona, con constancia y sin dejar de perseguir el sueño que uno tiene”.

