“¿Con barbijo o sin barbijo? ¿Me lo pongo o me lo saco? ¿Se puede pasar sin?”. Esas son algunas de las preguntas que se escuchan con frecuencia en los comercios de Monte Grande desde el 7 de abril pasado, cuando el uso de tapabocas pasó a ser optativo en espacios laborales, recreativos y educativos de la provincia de Buenos Aires.
¿Barbijo sí o no? Dudas en los comercios de Monte Grande por el uso del tapabocas
Desde el 7 de abril pasado dejó de ser obligatorio el uso del barbijo en espacios laborales y comerciales. En Monte Grande muchos lo mantienen.
Los dos años de pandemia instalaron con fuerza la costumbre del barbijo y, además, muchos vecinos desconocen el nuevo permiso, por eso en muchos comercios reinan la duda y la confusión.
En algunos supermercados de grandes cadenas, por caso, se puede ver que los cajeros ya no usan tapabocas, mientras que los clientes mantienen el uso. Y pareciera que esta costumbre extendida en la clientela va más de la mano del desconocimiento de la norma que de una elección personal.
Son pocos los empleados de comercios del centro de Monte Grande que tienen el barbijo colocado correctamente (tapando nariz, boca y mentón) cuando no hay gente adentro del local. Y los clientes hacen lo propio: "En la calle no lo uso, pero en otros lugares públicos, sí", le dijo a El Diario Sur un vecino que no estaba al tanto de la normativa.
Algunos locales, como el maxikiosco Homero, tienen la resolución impresa y a la vista de los clientes. Allí los empleados no lo usan y manifestaron haber estado “esperando la resolución" para poder empezar a trabajar sin tapabocas.
Pero, ¿qué dice la resolución? El decreto recomienda la utilización del tapabocas o barbijo en espacios cerrados, como medida para la prevención de transmisión del coronavirus COVID-19 y otras enfermedades respiratorias agudas, establece la obligatoriedad de su uso en el transporte público de pasajeros, como medida de prevención, y dispone el carácter optativo en espacios laborales, recreativos y educativos, para aquellas personas cuyo uso implica alguna dificultad.
Benjamín Ibarra, empleado de una barbería de Monte Grande, destaca que se puede “respirar mejor” sin el tapabocas. Y para Mónica Roldán, dueña de una relojería, con el tapabocas puesto, algunos clientes no logran escucharla. En ese marco, ella optó por colocar una mampara en el mostrador, detrás de la cual no usa barbijo. Pero sí lo utiliza cuando muestra algún artículo de la vidriera, que no tiene protección.
Isaac Soto, empleado de la óptica Reyes Buenos Aires, ofrece barbijos a aquellos clientes que entran sin protección. Es su manera de pedir educadamente que quien ingresa al local “se cuide y cuide también a quienes están trabajando”.
Más allá de la variedad de opiniones, la retirada de los barbijos parece avanzar con mayor celeridad en el mundo de los adultos que en el de los niños. Según un relevamiento que publicó El Diario Sur la semana pasada, en las escuelas de la región la mayoría de los chicos mantienen el uso del tapabocas en las aulas, aunque ya no es obligatorio.
“Seguimos sosteniendo que, en la medida que se pueda, se utilice el barbijo por lo menos en los espacios cerrados”, dijo Claudia Godoy, inspectora jefa distrital de Educación en el municipio de San Vicente. Y agregó: “La utilización de barbijo ya se convirtió en un hábito, por lo cual un alto porcentaje de docentes y alumnos lo siguen utilizando. Son ellos y sus familias los que lo terminan decidiendo, por más que nosotros recomendemos el uso”.
Por su parte, en el Instituto Grilli Monte Grande hay “un alto porcentaje de acatamiento al uso del barbijo”, según aseguró el director Sebastián Melgarejo. “En los espacios abiertos y grandes, como en el recreo o el campo de educación física, vemos que no se usa. En cambio, en los espacios cerrados, en líneas generales tenemos un alto nivel de acatamiento, alrededor de 80% o 90%. Varía según los chicos, las aulas y los días”, contó Melgarejo, que sostiene: “La disposición es poco laxa, porque el artículo 1 dice que se recomienda y el artículo 2 que se establece el uso optativo, por lo cual deja demasiada potestad a la concientización”.

