El pasado viernes 4 de agosto se celebró el Día del Panadero, como conmemoración de la primera vez que se creó un sindicato del rubro. En ese contexto, vecinos de Monte Grande apasionados por este oficio contaron sus historias en diálogo con El Diario Sur.
Día del Panadero en Monte Grande: "Trabajar con pan parece rutinario, pero es algo mágico"
En el marco de la celebración de su día, panaderos de Monte Grande contaron a El Diario Sur por qué eligieron el oficio y cómo es su vínculo con los clientes.
“Cuando tenía 18 años, mi tío era dueño de una panadería y me preguntó si quería trabajar con él. Fui aprendiendo un poco de todo y me enamoré”, contó Mariano Barroso, quien tiene 42 años y hace tres años logró abrir su propio local, llamado “Lo Artesanal”, ubicado en la calle Herminio Constanzo 370.
Mariano explicó que antes de abrir el negocio vendía galletitas y pan a los vecinos junto a su mujer, Vanesa, quien aprendió el oficio junto a él. Más adelante comenzaron a trabajar con servicios de lunch, pero fueron suspendidos durante la pandemia: “Ya habíamos comprado varias máquinas y teníamos algo de plata ahorrada, así que decidimos abrir el local”.
Además, Mariano destacó que “trabajar con pan parece rutinario, pero algo mágico porque la levadura es algo que está vivo y nunca van a quedar dos panes exactamente iguales”.
Cabe mencionar que anteriormente ya funcionaba una panadería en su actual local, y tenía un horno a leña incluido. Sobre esto, Ariel Romero, quien tiene 47 años y trabaja junto a Vanesa y Ariel, explicó: “Es enorme y el pan sale perfecto, tiene un gusto diferente y la gente se da cuenta. Estos hornos son una maravilla”.
Por su parte, Vanesa Díaz, quien tiene 39 años y es pareja de Mariano, sostuvo que lo que más se destaca de su panadería son las medialunas y las galletas infantiles que hacen con formas de personajes como Los Minions y Mike Wazowski. “Es muy sacrificado, generalmente a las 4 de la mañana ya tenemos el horno prendido. Pero nos gusta, es parte de nuestra rutina y de nuestra vida”, aseguró.
Por otro lado, Iván Duarte es vecino de Monte Grande y trabaja en la panadería “Don Armando” desde hace 10 años. “Empecé cuando era más chico porque tenía un conocido que trabajaba en este lugar y él mismo me enseñó. Nunca me fui”, remarcó.
“Acá empezamos temprano, entre las 4 y las 5 de la mañana. Se prenden los hornos, se elabora la masa y se cocina constantemente, a medida que se va vendiendo”, comentó Iván, quien trabaja junto con su pareja, Carla, y Ornella, quien también es parte de su familia. Ellos tres cocinan y también se encargan de atender al público.
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