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Vendedores pasados por agua en Monte Grande: las duras historias de quienes no pueden trabajar por la lluvia

El Diario Sur dialogó con vendedores ambulantes de Monte Grande que está complicados ante la seguidilla de días de lluvia. Cómo se las arreglan.

En el marco de las fuertes tormentas que acecharon a la ciudad esta semana, El Diario Sur salió a hablar con varios vendedores ambulantes de Monte Grande para que cuenten su situación y como la pasaron en los días de lluvia.

Historias de vendedores ambulantes bajo la lluvia

Un caso es el de Lucas, de 22 años, quien vende empanadas y otro tipo de comidas en el marco de un emprendimiento familiar. "Por la lluvia hay menos movimiento en la calle y se complica más. Ahora me traje un piloto por si me agarra el agua, pero entre techo y techo voy viendo que hago. Si se larga demasiado paro en algún lugar que encuentre", explicó el joven vendedor que camina el centro de la ciudad.

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Lucas, vendedor de Monte Grande

Lucas, vendedor de Monte Grande

Por otro lado, Esteban, de 71 años, vendedor de pañuelitos, agradece el poder vender bajo el techo de los túneles de la Estación de Monte Grande: "Gracias a dios la gente del ferrocarril es buena y no me dice nada por estar acá, aunque no se puede en realidad, porque a veces uno, sin querer, molesta a la gente estando acá. Pero estar acá abajo me permite vender a pesar de la lluvia".

Sin embargo, Esteban comentó cómo fue el trayecto hasta el lugar de trabajo este miércoles: "Me desperté 5.20 de la mañana, caminé una cuadra y empezó a llover muy fuerte, era un río el asfalto. Me tomé el colectivo y llegué acá. Por suerte, y gracias a dios, la gente me compró hoy y me puedo ir bien".

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Esteban, vendedor de Monte Grande

Esteban, vendedor de Monte Grande

Por su parte, Manuel, de 35 años y proveniente de Perú, vende en avenida Boulevard Buenos Aires varias artesanías mientras hace malabares en los semáforos, lo cual se complicó por las lluvias: "Si llueve no puedo hacer malabares, ni tirar el paño (la manta) al piso para vender, no puedo laburar. Yo vivo en el día a día", explicó Manuel, quien realiza un esfuerzo para trabajar todos los días con un único motivo: el bienestar de su hija.

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Manuel, vendedor de Monte Grande

Manuel, vendedor de Monte Grande

"Conocí a mi mujer acá, cuando viajé. Se dio un embarazo y cuando volvíamos a Perú nos agarró la pandemia por Catamarca, por lo que nos quedamos un tiempito ahí. Ella estando embarazada de 8 meses le agarró un ACV, el cual la dejó en coma 18 días y mi hija en una incubadora. Cuando se despertó tenía una isquemia cerebral y yo me hice cargo de las dos", relató Manuel.

Y agregó: "Nos pudimos volver acá a Buenos Aires, y el 13 de mayo del 2022 falleció mi mujer de un paro cardiorrespiratorio, ahí aumentó el tormento. Ahora vivo de esto, que si llueve me perjudica. La gente no sabe por lo que uno pasa, juzga por tu apariencia, como te vistes es como te tratan".

"Todo lo que hago acá es para mi hija. Prefiero que ella tenga todo y que a mí me falte. Ayer con la lluvia no pude trabajar, entonces le preparé unas masitas para que su estómago aguante un poco más. Hoy estaba anunciado tormenta eléctrica, pero cuando vi que no llovía, me arriesgue y vine a trabajar, si no ya son dos días que come masitas", comentó Manuel.

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