Alumnos de quinto grado del Colegio Grilli de Monte Grande crearon un dispositivo que permite detectar el nivel de ruido dentro del aula. El proyecto surgió en el marco de la materia Maker Space, a partir del trabajo sobre el sonido y de una pregunta que apareció entre los estudiantes: qué sucede cuando hay demasiado ruido en la escuela.
Tres caritas para medir el ruido: el proyecto de alumnos de Grilli Monte Grande
Alumnos de quinto grado del Colegio Grilli desarrollaron un dispositivo con microbit para detectar el nivel de ruido dentro del aula.
La propuesta forma parte de los contenidos que los alumnos trabajan en quinto grado. Durante las clases abordaron distintas características del sonido y, entre ellas, la intensidad y su medición en decibeles. A partir de ese tema, los chicos comenzaron a relacionar lo aprendido con situaciones de todos los días. Según explicó Cristian Suárez, profesor de la materia, se preguntaron qué podía ocurrir con los niveles de ruido durante las clases y los recreos.
Los propios alumnos plantearon que en algunas ocasiones se iban a sus casas con dolor de cabeza después de pasar varias horas en la escuela y también hablaron sobre situaciones que les generaban ansiedad. Así surgió la idea de desarrollar una herramienta que les permitiera conocer qué nivel de ruido había dentro del aula.
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Inteligencia artificial para medir el ruido
Para llevar adelante el proyecto utilizaron Micro, una pequeña placa que permite trabajar con sensores, luces LED y distintos tipos de programación. El Colegio Grilli ya contaba con este recurso dentro de sus actividades de Maker Space.
El desafío apareció porque tanto los alumnos como el docente no tenían conocimientos de programación suficientes para desarrollar desde cero el funcionamiento que buscaban. Por eso recurrieron a la inteligencia artificial y utilizaron Gemini como asistente durante el proceso.
La placa no mide directamente los decibeles, sino el nivel de ruido. Por eso, los alumnos trabajaron con la inteligencia artificial para adaptar los valores que habían estudiado sobre el sonido al funcionamiento de Microbit.
El resultado fue un dispositivo con tres niveles, representados mediante caritas en la pantalla. Cuando el nivel de ruido está dentro de los parámetros establecidos aparece una carita contenta. Si el ruido comienza a aumentar, aparece una carita neutra y, cuando supera el nivel establecido, aparece una carita triste.
Los alumnos probaron y calibraron el dispositivo
La primera versión del dispositivo también les permitió descubrir que todavía había cosas por ajustar. Durante las pruebas, por ejemplo, la placa podía marcar el nivel más alto simplemente cuando el profesor hablaba frente a los alumnos, incluso cuando el resto del curso permanecía en silencio.
Por eso, comenzaron a calibrarlo dentro del aula. La idea fue adaptar el dispositivo a las condiciones reales de una clase y evitar que cualquier sonido habitual fuera interpretado como un nivel excesivo de ruido. Actualmente, las placas ya están calibradas y funcionan con la codificación desarrollada durante el proyecto. El próximo paso es colocarlas dentro del aula mediante un soporte que también forma parte de la propuesta.
Para realizarlo, los alumnos están aprendiendo a utilizar Tinkercad, una herramienta de diseño en 3D. El colegio cuenta además con impresoras 3D, por lo que el objetivo es fabricar allí el soporte que permitirá instalar la pequeña placa. El diseño final del soporte fue realizado por Suárez debido a la precisión que requerían las medidas. Sin embargo, los alumnos continuarán trabajando con Tinkercad desde las tablets para familiarizarse con la herramienta y desarrollar sus propios diseños.
Así, un contenido escolar sobre el sonido terminó convertido en un proyecto que reúne tecnología, inteligencia artificial, programación y diseño 3D. La intención es que el dispositivo pueda quedar instalado en el aula y convertirse en una herramienta para observar cómo varía el nivel de ruido durante la jornada escolar.
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