Ariadna tenía 18 años, una vida con muchos proyectos. Tenía un hijo chiquito, de tan solo cuatro años.Llevaban una vida tranquila hasta ese 2 de diciembre cuando todo cambió.
Para no olvidar: el caso de Ariadna Sona
El hecho ocurrió en diciembre del año pasado. Tenía 18 años, vivía en El Jagüel y fue atacada por Marcos Ezequiel Maciel quien intentó violarla, le dio varias puñaladas y le mutiló una oreja.
Ese día salió a comprar comida para la cena cerca de la estación de su barrio. Pasaban minutos después de las 20. En ese momento fue sorprendida por un hombre que intentó violarla y la atacó a puñaladas, en la cabeza, en la cara, en el cuerpo. No conforme con eso, le mutiló una oreja y le fracturó el tabique.
Su familia desesperada ante la tardanza de la joven salió a buscarla, pero nada. Horas después la encontraron agonizando. Inmediatamente fue trasladada al Hospital Santamarina donde peleó por su vida. Luchó todo lo que pudo pero falleció de muerte cerebral varios días después.
"Le cortó el rostro. La desfiguró. Es algo que no se entiende. Los médicos me dijeron que hay que esperar un milagro", había dicho antes del triste desenlace, Cristian Sona, el padre de la víctima. Las esperanzas estaban pero Ariadna tuvo que partir.
A partir de la reconstrucción del ataque realizada por los investigadores policiales se habría determinado que el acusado, Marcos Ezequiel Maciel, había engañado a Ariadna para que abordara un vehículo en el que estaban dos amigos, quienes se bajaron después de unas cuadras.
En ese auto quedó la joven, quien habría sido llevada por el agresor hasta el lugar en el que, finalmente, se concretó el brutal ataque.Al acusado se le dictó prisión preventiva.

