Una familia sufrió un violento robo días atrás en Lanús Este. Un nene tocó la campana de entrada a la casa y dijo que se le había caído la pelota en el jardín. En ese momento ingresaron tres delincuentes que golpearon y amedrentaron a la pareja dueña de la vivienda durante una hora. El caso está siendo investigado por la justicia.
El hecho ocurrió en la calle Boulevard de los Italianos y Aconcagua, Villa Barceló a las 21:00hs. Una pareja de comerciantes se encontraba en su domicilio cenando cuando tocaron la campana. En ese momento vieron a un nene que les dijo que su pelota se había caído en el jardín de entrada de la casa. Es por este motivo que una de las victimas salió para alcanzársela y en ese momento fue interceptado por tres delincuentes que estaban escondidos entre las plantas.
La pesadilla para esta familia de Lanús duró al menos una hora. Los delincuentes golpearon a la mujer de la casa y la arrastraron por la escalera. Producto de los golpes sufrió politraumatismos y estuvo internada tres días. Los ladrones les exigían que les den la plata y joyas que supuestamente tenían en la casa. Ambas personas fueron atadas de pies y manos, mientras eran amenazados a punta de pistola.
En dialogo con El Diario Sur, la víctima, Graciela Havris, comentó: “Como un terremoto revolvieron todo, me dieron vuelta la casa con mucha violencia. Fue el robo más cruel que sufrimos y agradezco que mi nieto no estaba con nosotros. A mí me querían matar a golpes y a mi marido lo amenazaron con el revolver en la boca. Después me pusieron una soga en el cuello, no había forma de calmarlos porque les dimos lo que teníamos y les dijimos que se lleven el auto”.
“No puedo decir que nos vendieron y no sé porque se ensañaron tanto con nosotros. Nunca vi tal grado de violencia, estoy indignada, insegura y siento que somos un juguete para las autoridades de turno. A los días sufrimos otro hecho de inseguridad cuando mi hija circulaba con su auto por la calle Héroes de Malvinas. En ese lugar le tiraron una piedra para robarle el auto y ella siguió manejando con los vidrios encima y mi nieto atrás”, finalizó la vecina
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